Investigadores detectaron anomalías, patrones lineales y posibles cavidades bajo Durupınar, Turquía, formación relacionada con el Arca de Noé, pero faltan pruebas físicas para confirmar su origen.

Nuevos estudios realizados en la formación Durupınar, en el este de Turquía, volvieron a poner bajo análisis la posibilidad de que el sitio esté relacionado con el relato del Arca de Noé. Investigadores utilizan radar de penetración terrestre, tomografía de resistividad eléctrica, escáneres 3D y perforaciones para determinar qué existe debajo de la superficie.
La formación, ubicada en la provincia de Ağrı, cerca de Doğubeyazıt y a unos 29 kilómetros al sur del Gran Ararat, tiene una característica forma de barco que durante décadas ha sido vinculada por algunos investigadores con la embarcación descrita en la Biblia y el Corán.

Los trabajos recientes detectaron anomalías subterráneas que, de acuerdo con la interpretación de los investigadores involucrados, presentan patrones lineales, ángulos rectos y posibles espacios conectados. Sin embargo, estos resultados todavía son preliminares y no constituyen evidencia de que se trate del Arca de Noé.
Uno de los especialistas que participa en los análisis es el ingeniero estadounidense Khosrow Bakhtar, inventor del sistema BakhtarRadar. Según la interpretación de sus datos, debajo de la formación existirían posibles corredores, cámaras y pasadizos.
El equipo sostiene que algunas de las señales observadas presentan una disposición organizada que no sería la esperada en una masa continua de roca. No obstante, los propios investigadores reconocen que el radar no puede determinar por sí solo qué tipo de objeto o estructura está produciendo esas señales.
La investigación forma parte de los trabajos impulsados por Noah’s Ark Scans, organización que estudia la formación mediante diferentes métodos geofísicos y que mantiene la hipótesis de que Durupınar podría estar relacionada con el Arca de Noé.
Durante la campaña de investigación también se realizaron perforaciones para obtener muestras directamente del subsuelo. Los trabajos alcanzaron profundidades de hasta aproximadamente 18 metros, con el objetivo de analizar la composición de las anomalías detectadas mediante los equipos de exploración.
Además, los investigadores recolectaron cerca de mil muestras de suelo en alrededor de 150 puntos distintos y recuperaron fragmentos de cerámica que actualmente son sometidos a análisis para establecer su antigüedad.
Otro de los datos reportados durante la investigación corresponde a concentraciones de carbono detectadas en determinadas zonas del subsuelo. De acuerdo con los resultados preliminares citados por el equipo, los niveles serían aproximadamente 40 por ciento superiores a los registrados en el terreno circundante.
También se informó sobre la presencia de material orgánico bajo la superficie. Sin embargo, todavía es necesario determinar qué tipo de material es, cuál es su antigüedad y si tiene alguna relación con una posible actividad humana.
Para ello, los testigos obtenidos mediante las perforaciones serán sometidos a diferentes pruebas de laboratorio, entre ellas análisis de radiocarbono y espectrometría. Los resultados permitirán conocer con mayor precisión la composición y antigüedad de los materiales recuperados.
La formación Durupınar fue identificada desde el aire en 1959 por el capitán de cartografía Ilhan Durupınar, quien observó su particular forma. Desde entonces, el lugar ha sido objeto de numerosas investigaciones y también de una prolongada controversia entre quienes consideran que podría corresponder a una estructura artificial y quienes sostienen que se trata de una formación geológica.
Una de las principales explicaciones científicas plantea que Durupınar es un fenómeno natural originado por procesos geológicos, entre ellos deslizamientos de tierra, erosión, flujo de lodo y deformaciones de las capas rocosas. Investigaciones anteriores también han empleado técnicas geofísicas para estudiar el interior de la formación.
Por ello, la identificación de patrones geométricos o anomalías en el subsuelo no permite concluir por sí misma que exista una embarcación enterrada. Para establecer un origen artificial sería necesario encontrar evidencia física que pueda ser analizada y datada de manera independiente.
La propia investigación reconoce esta limitación. Los responsables del proyecto han señalado que una anomalía detectada mediante radar no constituye una prueba definitiva de la existencia de una embarcación.
Además, incluso si se confirmara que algunas de las estructuras son artificiales, todavía sería necesario demostrar que corresponden a una construcción de la antigüedad atribuida al relato bíblico y que existe una relación directa con el Arca de Noé.
El interés por Durupınar también ha generado cuestionamientos dentro y fuera del ámbito académico. Algunos geólogos mantienen la explicación de que la formación tiene un origen completamente natural, mientras que otros investigadores continúan considerando necesario realizar estudios adicionales antes de descartar cualquier posibilidad.
La organización Noah’s Ark Scans sostiene que los resultados obtenidos justifican continuar con las investigaciones y que las zonas seleccionadas para perforar fueron definidas, en parte, a partir de las anomalías detectadas por sus equipos.
El proyecto prevé continuar con el análisis de las muestras y la elaboración de informes técnicos. También se contempla la posibilidad de realizar nuevos trabajos en la región si se obtienen los permisos correspondientes de las autoridades turcas.
Por ahora, el hallazgo confirmado es la existencia de anomalías y patrones detectados mediante estudios geofísicos en la formación Durupınar. Lo que todavía no está confirmado es si esas señales corresponden a cámaras, corredores, una estructura construida por seres humanos o simplemente a características propias de la geología del lugar.
Los resultados de laboratorio y futuros estudios independientes serán fundamentales para determinar cuál de estas explicaciones cuenta con mayor respaldo. Hasta entonces, la relación entre Durupınar y el Arca de Noé continúa siendo una hipótesis en investigación y no un descubrimiento arqueológico confirmado.
