Salud mental militar en crisis: más de 8 mil soldados diagnosticados con trastornos

Estrés postraumático y depresión afectan a miles de militares mexicanos tras participar en operaciones contra el narcotráfico y el crimen organizado.

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El impacto psicológico de la guerra contra el narcotráfico en México ha dejado una profunda huella en las Fuerzas Armadas, con más de ocho mil elementos diagnosticados con algún tipo de trastorno mental desde 2018. Entre los padecimientos más frecuentes se encuentran el estrés postraumático, el trastorno de adaptación, la ansiedad y la depresión, todos ellos relacionados con las misiones de alto impacto en las que han participado los militares en los últimos años.

Uno de los casos más representativos fue dado a conocer mediante una carta enviada en 2020 por un exmilitar al entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, donde expone los traumas sufridos desde una emboscada ocurrida en octubre de 2011. En el mensaje, filtrado por el colectivo Guacamaya Leaks, el denunciante relata su participación en una operación militar en Vallecillos, Nuevo León, que dejó decenas de muertos. Pese a haber solicitado ayuda desde el sexenio anterior, afirma no haber recibido atención adecuada, y denuncia hostigamiento constante que lo ha llevado al límite, incluyendo amenazas contra su vida y la de su familia.

Datos oficiales proporcionados vía transparencia a El Sol de México revelan que entre 2018 y 2024, siete mil 353 militares del Ejército fueron diagnosticados con problemas de salud mental. En ese mismo periodo, 84 de ellos se suicidaron, siendo la mayoría soldados, cabos y sargentos, aunque también se registraron casos en rangos superiores como tenientes y capitanes. Por su parte, la Secretaría de Marina reportó mil 198 marinos diagnosticados con trastornos similares, y 19 suicidios confirmados desde 2019.

El problema no es nuevo, pero ha sido históricamente ignorado. Documentos filtrados revelan que sólo se han realizado dos estudios en las últimas tres décadas para evaluar el impacto del estrés postraumático en los militares mexicanos. El primero, en 1996, detectó una prevalencia del 4.3% en soldados que participaron en la Operación Cóndor. El segundo, en 2011, encontró que más del 30% de los militares heridos en combate sufrían algún tipo de trastorno mental.

El Manual Operacional de Salud Mental en las Fuerzas Armadas, publicado en 2023, reconoce un subregistro de casos de suicidio y la falta de diagnóstico temprano como problemas estructurales, agravados por el escaso financiamiento e inversión en investigación psicológica. Además, destaca que la estigmatización interna sigue siendo un obstáculo, ya que muchos comandantes aún perciben estos trastornos como debilidad o una excusa para eludir responsabilidades.

La investigadora Paloma Mendoza, del Centro de Estudios sobre Seguridad, Inteligencia y Gobernanza, subraya que los avances han sido lentos pero necesarios. Desde 2010, la Defensa Nacional ha comenzado a implementar protocolos de prevención y diagnóstico, y ha incrementado la capacitación en salud mental. No obstante, advierte que el progreso sigue dependiendo del presupuesto destinado a las direcciones de sanidad de Defensa y Marina.

Reconocer los trastornos mentales como una consecuencia real del servicio militar, especialmente en contextos de violencia extrema, es clave no sólo para garantizar los derechos humanos de quienes integran las Fuerzas Armadas, sino también para mantener su operatividad y estabilidad institucional. A pesar de los esfuerzos recientes, persisten los rezagos que impiden brindar una atención digna y oportuna a quienes arriesgan su vida en nombre de la seguridad nacional.

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