Xi Jinping propone expandir la cooperación con Latinoamérica en inteligencia artificial, energía limpia y telecomunicaciones, destacando a China como socio clave ante el proteccionismo global.

China reafirma su estrategia de fortalecer lazos con América Latina mediante promesas de cooperación tecnológica y económica. En un discurso pronunciado en Pekín ante mandatarios y representantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el presidente Xi Jinping manifestó su intención de ampliar la colaboración con la región en sectores emergentes como la energía limpia, las telecomunicaciones y la inteligencia artificial, con el fin de diversificar una relación que por años se ha basado principalmente en la importación de materias primas.
Xi aprovechó el encuentro para subrayar que China está dispuesta a aumentar sus importaciones de productos latinoamericanos de alta calidad y a alentar a sus empresas a invertir más en la región. En sus palabras, el gigante asiático busca consolidarse como el socio “más confiable” de América Latina en un mundo marcado por la incertidumbre, el unilateralismo y las tensiones comerciales. Aunque no mencionó directamente a Estados Unidos ni a su expresidente Donald Trump, su mensaje se presentó como una respuesta tácita al contexto global de proteccionismo, incluso a un día del anuncio de una reducción provisional de aranceles entre ambos países.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su homólogo chileno, Gabriel Boric, asistieron a la reunión. Este último también enfatizó la necesidad de fortalecer el multilateralismo y el diálogo internacional frente a presiones externas, en clara alusión a políticas comerciales restrictivas provenientes de otras potencias. Para Boric, la cooperación debe estar basada en el respeto mutuo y no en la imposición de medidas unilaterales.
En su intervención, Xi Jinping no sólo delineó objetivos económicos, sino que también propuso una dimensión cultural al sugerir estudios colaborativos entre civilizaciones antiguas de China y América Latina. Aunque no se ofrecieron detalles específicos ni compromisos concretos, el discurso del mandatario chino fue interpretado como una señal clara de su interés por consolidar la influencia de Beijing en una región históricamente disputada por otras potencias.
Esta ofensiva diplomática y comercial refleja un esfuerzo por parte de China para reposicionarse como un actor clave en el desarrollo de infraestructura, innovación y transición energética en Latinoamérica, ofreciendo una alternativa a los modelos tradicionales de cooperación económica. El reto, sin embargo, será traducir las promesas en proyectos tangibles que beneficien de manera equitativa a ambas partes.