Una copia olvidada en la biblioteca de Derecho resultó ser uno de los siete originales de 1300; su valor histórico es incalculable.

Durante casi 80 años, un documento medieval pasó desapercibido en los archivos de la biblioteca de la Facultad de Derecho de Harvard. Adquirido en 1946 por apenas 27,50 dólares, este pergamino manchado y descolorido parecía una copia más de la histórica Carta Magna. Sin embargo, un hallazgo reciente ha demostrado que se trata de un ejemplar original de 1300, uno de solo siete en existencia, convirtiéndolo en una joya documental de valor incalculable.
El descubrimiento fue realizado por casualidad por David Carpenter, profesor de historia medieval del King’s College de Londres, mientras examinaba imágenes digitales de archivos para un libro. Al toparse con el archivo “HLS MS 172”, reconoció de inmediato que el manuscrito tenía las características de un original. Al compartirlo con su colega Nicholas Vincent, de la Universidad de East Anglia, ambos confirmaron con entusiasmo que no era una simple copia, sino un documento auténtico del reinado de Eduardo I.
La autenticación se logró gracias al uso de técnicas avanzadas de imagen espectral y comparaciones precisas con otros seis documentos originales. Las coincidencias en caligrafía, dimensiones y estilo fueron concluyentes. Según los expertos, el texto está perfectamente alineado con las versiones originales de la Carta Magna confirmadas en 1300, lo cual sitúa al hallazgo entre los más importantes de las últimas décadas.
El manuscrito había sido vendido a Harvard por la casa londinense Sweet & Maxwell, que lo adquirió tras una subasta en Sotheby’s en 1945, donde se etiquetó incorrectamente como copia de 1327. Su procedencia se remonta a la familia de los activistas antiesclavistas Thomas y John Clarkson, y posiblemente fue emitido originalmente para el distrito de Appleby-in-Westmorland.
Más allá de su rareza, el documento representa una piedra angular en la historia del derecho, al consagrar principios como el debido proceso legal y el control del poder por medio de la ley. El descubrimiento adquiere relevancia simbólica, en especial en momentos en que instituciones como Harvard enfrentan tensiones políticas. Como explicó Vincent, “es providencial que reaparezca justo ahora, en una universidad que está siendo cuestionada por el poder estatal”.
Aunque la biblioteca aún no decide si expondrá el manuscrito de forma permanente, su importancia es tal que se compara con una obra maestra de Vermeer. De hecho, con solo 25 ejemplares originales de la Carta Magna existentes y apenas tres fuera del Reino Unido, esta versión en Harvard se convierte en un tesoro de valor histórico global.
Tanto Carpenter como Vincent visitarán próximamente la universidad para ver el manuscrito en persona. Para ellos, será un momento cargado de emoción, digno de la magnitud del hallazgo: un documento que cambió el curso de la historia y que, por décadas, yació oculto a plena vista.