México se adapta ante aranceles de Trump y cambia su relación comercial con China

México reconfigura su modelo industrial y reduce la dependencia de Asia ante los aranceles de Estados Unidos, apostando por insumos y producción en América del Norte para fortalecer el T-MEC.

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México se encuentra en un proceso de adaptación comercial acelerado para afrontar el impacto de una política comercial volátil por parte de Estados Unidos, especialmente bajo el liderazgo de Donald Trump. Las presiones arancelarias han motivado a empresas mexicanas a reestructurar sus cadenas de suministro, reduciendo la dependencia de insumos asiáticos y fortaleciendo los vínculos productivos en América del Norte.

En Apodaca, Nuevo León, la empresa Danfoss transformó su operación para alinearse con los requisitos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), sustituyendo proveedores chinos por locales. Xavier Casas, encargado de la planta, señaló que este giro estratégico surgió de la necesidad: “Nos están forzando a pensar: ‘¿Oye, por qué no hacerlo aquí?’”.

Antes del endurecimiento de aranceles, muchos productos mexicanos dependían de piezas fabricadas en Asia. Hoy, la mayoría de lo que se exporta a EE.UU. desde Danfoss ya cumple con el T-MEC. Este fenómeno refleja un cambio más amplio: un esfuerzo nacional por fortalecer la manufactura regional ante la creciente presión de los mercados internacionales.

Pese a una aparente tregua entre China y EE.UU., la incertidumbre continúa, y los expertos consideran poco probable que los aranceles bajen mientras Trump siga en el poder. Esto ha obligado a empresas mexicanas y extranjeras instaladas en el país a adoptar medidas preventivas. Algunas ya han sustituido componentes electrónicos chinos por alternativas fabricadas localmente para evitar posibles sanciones.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha reforzado esta tendencia con el llamado Plan México, una estrategia a largo plazo enfocada en sustituir importaciones, fortalecer la industria nacional y equilibrar el déficit comercial con países sin tratados como China. En palabras de la mandataria, fortalecer el T-MEC es “la única manera” de que la región compita con Asia.

Además de políticas públicas, actores locales como el gobierno de Nuevo León trabajan con empresarios para fomentar el consumo de proveedores mexicanos. “No quiero que una empresa traiga todo, quiero que compre todo local”, dijo Emmanuel Loo, secretario de Economía estatal en funciones.

Por su parte, Manuel Montoya, líder del clúster automotriz en la región, reconoció que aún se depende de componentes electrónicos chinos, pero aseguró que esa situación puede revertirse si la industria nacional apuesta por desarrollarlos.

Actualmente, el 87% de las exportaciones mexicanas están libres de aranceles en EE.UU., una cifra que se ha mantenido estable pese a los cambios en las políticas comerciales. Expertos como Aristeo López, exnegociador del T-MEC, subrayan que las exportaciones mexicanas han mostrado resiliencia ante la incertidumbre.

Con más de 4500 empresas extranjeras establecidas en Nuevo León, Monterrey ha ganado relevancia como alternativa manufacturera frente a Asia. En palabras de Montoya: “Si hoy tienes algo que todavía traes de Asia, olvídate de eso ya”.

México busca así consolidarse como un socio estratégico de Estados Unidos, capaz de responder a las tensiones geopolíticas con flexibilidad, innovación y fortalecimiento del contenido regional. El panorama es incierto, pero también lleno de oportunidades para un país que ha decidido jugar un nuevo papel en la economía global.

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