Inundaciones en Texas dejan muertos y desaparecidos: “Eran gritos aterradores”

Las inundaciones en el condado de Kerr han dejado más de 100 muertos y al menos 150 desaparecidos; sobrevivientes relatan escenas desgarradoras junto al río Guadalupe.

Inundaciones

La tragedia se apoderó del condado de Kerr, Texas, tras el desbordamiento del río Guadalupe, que arrasó con campamentos, viviendas y vehículos, dejando más de un centenar de personas muertas y al menos 150 desaparecidas. Mientras las autoridades estatales y locales enfrentan crecientes cuestionamientos por la falta de alertas efectivas, los sobrevivientes han comenzado a compartir sus relatos marcados por el horror y la impotencia.

Lorena Guillén, originaria de San Luis Potosí y residente en Texas desde hace tres décadas, vivió uno de los episodios más angustiosos de su vida en la madrugada del 4 de julio. Junto a su esposo, administra un restaurante y un parque para casas rodantes en Kerrville, una comunidad a orillas del río Guadalupe. Esa noche, luego de intensas lluvias, se despertó por los gritos desesperados de personas que eran arrastradas por la corriente.

“Eran gritos aterradores, escuchábamos a las familias pedir auxilio… veías gente pegada a las ventanas de los campers, gritando”, relató a CNN. La escena era dantesca: vehículos flotando, casas móviles siendo arrastradas y luces intermitentes de los relámpagos revelando rostros llenos de pánico. Lorena y su esposo intentaron ayudar a quienes pudieron, alertando a los ocupantes de los RVs mientras el agua subía velozmente.

La zona del río Guadalupe, conocida por sus campamentos juveniles, parques y turismo natural, ha sido durante generaciones un emblema para las comunidades de Kerr y Kendall. Sin embargo, también es una región propensa a inundaciones repentinas. Ya en 1987, una ola de crecida mató a 10 adolescentes. Esta vez, la catástrofe fue aún mayor.

En medio del luto y la búsqueda de cuerpos, la comunidad exige respuestas. Un lapso crítico de tres horas, entre la primera alerta emitida por el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) y una advertencia más urgente, no está claro en los registros oficiales. Los residentes aseguran que no recibieron advertencias suficientes, lo que habría evitado muchas muertes. Campamentos de verano con políticas restrictivas de comunicación también enfrentan críticas por no contar con medidas de emergencia eficaces.

Lorena Guillén defiende a sus autoridades locales: “No fue negligencia, ellos no sabían”, dijo. “Aquí todos nos conocemos… si lo hubieran sabido, hubieran venido corriendo a ayudar”. No obstante, investigaciones de CNN revelaron que múltiples intentos por instalar sistemas de alerta en el condado fracasaron por falta de presupuesto, dejando a la región sin sirenas ni canales adecuados de advertencia.

El gobernador Greg Abbott visitó la zona y prometió abordar la reforma del sistema de emergencias en una sesión especial de la legislatura. Pero para muchas familias que lo perdieron todo, la promesa llega tarde.

Algunos sobrevivientes relatan cómo se salvaron aferrándose a árboles, rompiendo ventanas o flotando sobre colchones. Mientras tanto, la incertidumbre y el dolor siguen reinando entre los que han sobrevivido a una de las peores tragedias naturales recientes en Texas. Para muchos, Kerrville ya no es ese “pedacito de cielo” del que hablaba Lorena Guillén, sino un lugar que lucha por levantarse entre el lodo, los escombros y las ausencias.

614  Chihuahua sin Filtros

X