Las tortillas de maíz, además de ser parte fundamental de la dieta mexicana, contienen propiedades que favorecen la digestión, fortalecen los huesos y previenen enfermedades crónicas.

Recién hechas, aromáticas y con la diversidad de colores del maíz mexicano, las tortillas son mucho más que un alimento tradicional: son una fuente importante de energía y bienestar para millones de personas. Su lugar en la dieta cotidiana no solo obedece al sabor, sino también a sus múltiples propiedades nutricionales.
Gracias al proceso ancestral de nixtamalización —que consiste en cocer el maíz con cal—, las tortillas adquieren un valor nutricional superior al de otros productos derivados del maíz. Este método mejora la disponibilidad de nutrientes esenciales como el calcio, el cual es fundamental para la formación de huesos y dientes sanos, así como para la prevención de enfermedades como la osteoporosis o el raquitismo.
Además, este proceso incrementa la biodisponibilidad de la niacina, conocida también como vitamina B3, y otros aminoácidos clave. Esto contribuye a evitar enfermedades como la pelagra, derivada de deficiencias en esta vitamina, y mejora notablemente la digestibilidad del alimento.
Las tortillas de maíz también aportan beneficios importantes para la salud digestiva, ya que son ricas en fibra, lo que favorece el tránsito intestinal y combate el estreñimiento. Su consumo regular se asocia con la regulación de los niveles de colesterol y glucosa en la sangre, lo que las convierte en aliadas para prevenir enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
Por su bajo contenido calórico y alto valor de saciedad, también son recomendadas en planes de alimentación para el control de peso. Su consumo, cuando se da en cantidades moderadas y como parte de una dieta equilibrada, puede ayudar a prevenir enfermedades crónicas-degenerativas e incluso algunos tipos de cáncer, como el de hígado.
En resumen, la tortilla de maíz nixtamalizada es un alimento tradicional con base científica para seguir siendo parte esencial de la mesa mexicana. Su riqueza no solo es cultural, sino también nutricional.