Descubren restos del rey Te K’ab Chaak, fundador de dinastía maya

Arqueólogos hallaron en Belice la tumba del rey Te K’ab Chaak, fundador de la dinastía maya de Caracol, enterrado con valiosas ofrendas y una máscara de jade hace 1,700 años.

Un descubrimiento arqueológico de gran relevancia tuvo lugar en Belice, donde investigadores de la Universidad de Houston encontraron la tumba del rey Te K’ab Chaak, considerado el primer gobernante de la antigua ciudad maya de Caracol. El hallazgo se produjo bajo la estructura conocida como Caana, una de las pirámides más altas y significativas del sitio arqueológico.

La tumba fue localizada por los arqueólogos Diane y Arlen Chase, quienes trabajan desde hace décadas en la región. Según detallaron, el entierro se encontraba oculto bajo el dosel de una acrópolis, en un punto adyacente al palacio real. Te K’ab Chaak, cuyo nombre significa “Dios de la lluvia de ramas de árbol”, habría sido el fundador de una dinastía que duró aproximadamente 460 años.

De acuerdo con los restos óseos recuperados, el rey tenía una estatura cercana a 1.70 metros y carecía de dientes al momento de su muerte, lo que indica que vivió hasta una edad avanzada, hecho poco común en la época. Fue enterrado en la Acrópolis Noreste, una zona elevada utilizada por la élite maya para residencias y ceremonias públicas.

Dentro de la tumba se encontraron objetos de gran valor histórico y cultural: vasijas de cerámica decoradas con motivos religiosos, huesos tallados, conchas marinas, cuentas de jade y una elaborada máscara mortuoria de mosaico, también hecha de jade. Los investigadores señalaron que algunos de los diseños presentes en los objetos son únicos, con representaciones de colibríes, monos, búhos y otras especies animales.

Este descubrimiento es especialmente importante debido al buen estado de conservación de los restos, una condición rara en zonas tropicales por los niveles de humedad. Además, se trata de la tumba de un gobernante fundador, lo que refuerza su valor arqueológico.

Caracol, ubicada dentro de la Reserva Forestal de Chiquibul, fue una de las ciudades mayas más grandes e influyentes del periodo clásico. Se estima que albergó hasta 100 mil habitantes, distribuidos en una extensa red urbana que abarcaba más de 170 kilómetros cuadrados, incluyendo campos agrícolas y centros ceremoniales cuidadosamente planificados.

La estructura de Caana, que en maya significa “Lugar del Cielo”, se alza a 43 metros de altura y fue erigida entre los años 600 y 700 d.C. Este sitio, además de ser una de las joyas arqueológicas de Belice, fue un punto estratégico en las guerras y alianzas que la civilización maya sostuvo con otras ciudades poderosas como Tikal y Ucanal.

Este hallazgo aporta nuevas piezas al rompecabezas histórico del mundo maya y reafirma el papel central que tuvo Caracol en el desarrollo político y cultural de Mesoamérica.

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