El Financial Times reveló que Trump preguntó a Zelenski si podía atacar Moscú y San Petersburgo, en medio de negociaciones para enviar armas más poderosas a Ucrania.

El 15 de julio, el diario británico Financial Times dio a conocer detalles de una conversación telefónica sostenida el pasado 4 de julio entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski. En dicha llamada, Trump habría preguntado a Zelenski si Ucrania podía llevar a cabo un ataque contra las principales ciudades rusas, Moscú y San Petersburgo.
La llamada giró en torno a la posibilidad de que Estados Unidos reanudara el envío de armamento a Ucrania, incluyendo sistemas más avanzados, en respuesta a la postura del presidente ruso Vladimir Putin, quien según Trump, se negaba a negociar la paz en el conflicto bélico en curso.
Según el reporte, Trump preguntó: “Volodimir, ¿puedes atacar Moscú? ¿Puedes atacar San Petersburgo también?”. Zelenski respondió afirmativamente, condicionado a que recibieran el armamento necesario para realizar tales operaciones.
Este tipo de ataques en el interior de Rusia representaría una escalada significativa del conflicto, aunque hasta ahora, misiles rusos han impactado repetidamente ciudades ucranianas como Kiev y otras urbes importantes.
El Kremlin reaccionó a la publicación con declaraciones del portavoz Dimitri Peskov, quien señaló en conferencia de prensa que este tipo de noticias suelen ser en su mayoría falsas, restando credibilidad a la información sobre ataques a Moscú.
En paralelo, Ucrania ha estado solicitando armamento de largo alcance para intensificar sus ofensivas dentro de territorio ruso. Trump confirmó la entrega de sistemas antimisiles Patriot, reconocidos por su eficacia en la defensa aérea, y la reanudación del envío de artillería y otros tipos de armamento.
Hasta ahora, Ucrania ha empleado misiles británicos y estadounidenses de largo alcance en contadas ocasiones. Uno de los ataques más exitosos fue la llamada Operación Telaraña, que mediante drones alcanzó bases aéreas rusas, destruyendo bombarderos estratégicos con capacidad nuclear, lo que representó un duro golpe a la fuerza aérea rusa.
Este contexto evidencia una dinámica compleja donde las conversaciones políticas y militares se entrelazan con acciones sobre el terreno, manteniendo alta la tensión entre ambos países.