EE.UU. es el mayor importador de café del mundo y cualquier alza arancelaria tendría impacto directo en los precios, advierten analistas.

El café es más que una bebida cotidiana en Estados Unidos: es una necesidad diaria para millones de personas. Con más de 516 millones de tazas consumidas a diario por adultos, el país no solo lidera en consumo, sino también en importaciones. Sin embargo, esta relación con el grano podría complicarse si avanza una propuesta de Donald Trump que busca imponer nuevos aranceles a países como Brasil, México y Canadá, principales socios comerciales en el rubro.
Actualmente, más del 99 por ciento del café que se consume en territorio estadounidense es importado. Tan solo en el último año, EE.UU. adquirió cerca de 1.5 millones de toneladas métricas, con un valor de importación que ronda los 9 mil millones de dólares. Esta cifra ha crecido más de cuatro veces desde la década de los 90, lo que refleja una dependencia creciente del café extranjero.
Brasil, el mayor exportador hacia EE.UU., aporta el 30.7 % del volumen total que llega a su territorio. Le siguen Colombia con 18.3 %, Vietnam con 6.6 %, Honduras con 5.8 % y Guatemala con 5.4 %. Otros países como México (4.3 %) y Canadá (4.0 %) también tienen una participación significativa, aunque ahora están en la mira de las nuevas tarifas.
Actualmente, la mayoría de los países enfrentan un arancel base del 10 % al exportar café a Estados Unidos. No obstante, Trump ha planteado que estas tarifas podrían aumentar sustancialmente. En el caso de Brasil, se contempla un incremento del 10 al 50 por ciento. Para México y Canadá, los aranceles actuales del 25 % podrían elevarse al 30 y 35 por ciento respectivamente, a partir del 1 de agosto. Aunque existe un anuncio sobre un acuerdo intermedio para establecer un arancel del 20 %, su implementación aún es incierta.
Estas medidas, que buscan castigar a gobiernos considerados contrarios a los intereses estadounidenses, tendrían efectos inmediatos en el bolsillo del consumidor. De acuerdo con datos recientes, el precio promedio del café tostado y molido en junio de 2025 se situó en 8.13 dólares por libra (454 gramos), casi el doble del valor registrado hace cinco años. Un alza arancelaria podría disparar todavía más ese costo.
El mercado del café en EE.UU. es uno de los más grandes y dinámicos del mundo. Para 2025 se proyecta que su valor alcance los 90 mil 970 millones de dólares, y que para 2034 supere los 150 mil millones. Este crecimiento del 66 por ciento se ve impulsado por un consumo que no cede: en promedio, un adulto estadounidense toma tres tazas diarias, el 82 % de ellas en casa y el 38 % mientras se traslada.
A esto se suman amenazas externas como el cambio climático, que afecta la producción mundial de café, así como conflictos internacionales y presiones económicas. En este contexto, la posibilidad de una guerra arancelaria con los principales países exportadores de café agrava el panorama.
Diversos sectores ya han advertido que un aumento en los precios podría cambiar el comportamiento de compra de los consumidores, limitar el acceso al producto y afectar negativamente tanto a las economías locales como a las relaciones comerciales internacionales.
Por ahora, las avenidas diplomáticas y económicas permanecen abiertas, pero el riesgo de que el café se vuelva aún más caro es real. Mientras tanto, millones de consumidores siguen su rutina diaria, sin saber que su taza de café podría costarles pronto mucho más que solo el primer sorbo del día.