Claudia Sheinbaum negó vuelos de drones de la CIA en México y reiteró que ninguna intervención militar de EE. UU. será permitida, defendiendo la soberanía y la independencia nacional ante presiones externas.

Este lunes, durante La Mañanera del Pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum desmintió que la CIA esté operando drones de vigilancia en territorio nacional, asegurando que cualquier acción de este tipo requeriría autorización y coordinación oficial con México.
“Si llegara a haber aeronaves que volaran sobre territorio mexicano, tendría que ser exclusivamente bajo la coordinación y la petición de México para algún apoyo de vigilancia”, señaló, aclarando que esta cooperación no es nueva, pero siempre ocurre bajo un marco específico y jamás comprometiendo la soberanía.
La mandataria reafirmó su postura: “Jamás vamos a poner en riesgo la independencia de México. Es un país libre, soberano e independiente. Colaboramos y nos coordinamos, pero nunca nos subordinamos ni permitiríamos que el ejército norteamericano pisara territorio mexicano. Nunca.”
Este pronunciamiento se da mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza la posibilidad de utilizar drones armados contra cárteles en México como parte de una estrategia más agresiva contra el narcotráfico. Sheinbaum dejó claro que no habrá aceptación de intervención militar extranjera sin autorización mexicana y que la lucha contra el crimen seguirá basada en inteligencia, investigación y coordinación institucional.
Expertos advierten que un ataque con drones podría ser simbólico o contraproducente, incrementando tensiones diplomáticas y debilitando la cooperación bilateral. Además, el fentanilo —principal objetivo de EE. UU.— se produce en laboratorios pequeños y portátiles, dificultando la identificación de blancos militares.
En respuesta a la presión estadounidense, México ha extraditado a presuntos líderes criminales y desplegado 10 mil soldados en la frontera norte. Sin embargo, especialistas sostienen que la solución requiere atacar las estructuras financieras del crimen, reforzar la tecnología fronteriza y comprometer a la industria química, más que depender de tácticas militares extranjeras.