México es el país que más paga por gasolina entre los 10 mayores consumidores, superando incluso a Estados Unidos, debido a su elevada carga impositiva, según análisis de Caravia y Asociados.

México paga el precio más alto por litro de gasolina regular dentro del grupo de los 10 países que más consumen este combustible, de acuerdo con un análisis de la firma Caravia y Asociados. El dato fue expuesto por su director, Ramsés Pech, quien detalló que el costo promedio en el país durante julio fue de 23.31 pesos por litro.
En contraste, el precio promedio en Estados Unidos fue de 3.12 dólares por galón, lo que equivale a aproximadamente 15.39 pesos por litro, considerando el tipo de cambio actual. Esto representa una diferencia notable en el costo para el consumidor final.
Pech explicó en entrevista con el diario Reforma que esta diferencia se debe principalmente a la carga impositiva en México, donde a la gasolina se le aplican dos impuestos: el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Según el especialista, casi dos terceras partes del precio final de la gasolina corresponden únicamente a impuestos.
Mientras que a nivel mundial los impuestos sobre gasolinas representan en promedio el 45% del precio final, en México la proporción es más alta, lo que encarece el combustible.
A pesar de esta carga, el Gobierno Federal mantiene un tope informal en el precio de la gasolina regular, promoviendo que no supere los 24 pesos por litro. Para lograrlo, ajusta periódicamente la aplicación del IEPS, reduciéndolo cuando el precio del combustible aumenta, lo cual también reduce la recaudación fiscal directa.
“Actualmente están perdiendo margen porque están sacrificando precio para no superar el tope”, señaló Ramsés Pech. Según el reporte financiero de Petróleos Mexicanos (Pemex), los ingresos por venta de gasolina durante el primer semestre del año sumaron 226 mil 856 millones de pesos, lo que representa una caída del 1.9% respecto al mismo periodo del año anterior.
Esta disminución equivale a 4 mil 325 millones de pesos menos en ingresos, atribuida en parte a la reducción en ventas y a los ajustes impositivos para contener el precio al consumidor.
El panorama refleja un dilema persistente: mantener precios estables para los ciudadanos a costa de menores ingresos públicos, mientras el costo real de los combustibles sigue altamente influenciado por la carga fiscal.