Un estudio revela que el calor extremo ha reducido drásticamente las poblaciones de aves tropicales, incluso en áreas protegidas, señalando al cambio climático como principal causa.

Un estudio publicado en Nature Ecology and Evolution advierte que el aumento de los días con calor extremo está diezmando a las aves tropicales en todo el mundo, incluso en hábitats prístinos como selvas de Panamá y el Amazonas.
Entre 1950 y 2020, las olas de calor redujeron poblaciones entre un 25% y 38%, y en algunos sitios las disminuciones superaron el 50%. Los investigadores, liderados por James Watson de la Universidad de Queensland, analizaron más de 90,000 observaciones de 3,000 poblaciones y concluyeron que las temperaturas extremas (por encima del percentil 99) afectan más que el incremento de la temperatura media anual.
Las aves tropicales son especialmente vulnerables por vivir en rangos climáticos muy estrechos y tener poblaciones pequeñas, lo que dificulta su adaptación. El calor extremo provoca hipertermia, deshidratación, desorientación y, en casos graves, la muerte. Incluso áreas protegidas no ofrecen refugio suficiente ante el cambio climático.
Los expertos consideran que esta es “otra llamada de atención” para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adoptar medidas urgentes de conservación, ya que la biodiversidad tropical está en riesgo crítico.