Las remesas enviadas a México aumentaron en valor durante 2024, pero llegaron a 10.7% menos hogares que en 2022, según datos del Inegi. El temor migratorio en EE.UU. influye.

Aunque las remesas enviadas a México han alcanzado cifras históricas en los últimos años, este crecimiento no se ha reflejado en una mayor distribución entre los hogares. Por el contrario, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), cada vez son menos las familias que reciben este tipo de apoyo económico.
De acuerdo con la Medición de la Pobreza Multidimensional 2024, publicada recientemente por el Inegi, si bien el volumen de dinero recibido en remesas fue mayor que en años anteriores, la cantidad de hogares beneficiados disminuyó en un 10.7% respecto a 2022.
Las remesas son transferencias de dinero que personas que viven en el extranjero envían a sus familias en su país de origen, como es el caso de millones de mexicanos que trabajan en Estados Unidos y Canadá. En 2022, estos envíos sumaron 57 mil 985 millones de dólares. Para 2024, la cifra aumentó a 64 mil 745 millones de dólares, lo que representa un crecimiento notable en términos económicos.
Sin embargo, ese incremento en el monto total no se ha traducido en una mayor cobertura. La reducción en el número de hogares receptores indica que las remesas se están concentrando en menos familias, lo que podría generar desigualdad en el acceso a estos recursos.
Además, el Banco de México (Banxico) informó que durante el mes de junio de 2025, los ingresos por remesas en el país fueron de 5 mil 201 millones de dólares, lo que representa una disminución del 16.2% en comparación con el mismo mes de 2024. Esta es la caída más pronunciada registrada desde septiembre de 2012.
Expertos señalan que esta reducción en los envíos puede estar relacionada con factores externos, especialmente con el clima político en Estados Unidos. El endurecimiento del discurso antimigrante y la incertidumbre frente a las políticas migratorias han provocado temor entre comunidades mexicanas en el exterior, lo que podría estar influyendo en la cantidad de dinero que se envía a México.
Los datos revelan un panorama mixto: por un lado, se mantiene una alta dependencia de las remesas como fuente de ingreso para muchas familias, pero por otro, su distribución se ha vuelto menos equitativa. Esto plantea retos importantes para las políticas públicas de apoyo económico y social en las regiones más dependientes de estos recursos.