GPT-5, presentado como un modelo de nivel “doctorado”, enfrenta críticas por errores y pérdida de personalidad, obligando a OpenAI a reinstalar versiones anteriores ante el descontento de los usuarios.

El reciente lanzamiento de GPT-5 por parte de OpenAI, presentado como un modelo con “nivel de doctorado” y mejoras significativas, ha provocado una fuerte ola de críticas debido a su bajo rendimiento y errores visibles. Promocionado por el CEO Sam Altman como una revolución comparable al salto del iPhone a la pantalla retina, el modelo fue retirando en la práctica herramientas previas como GPT-4o, lo que generó descontento masivo.
Usuarios reportaron fallos notables, como etiquetar mal mapas de Estados Unidos y producir imágenes con errores de ortografía y duplicaciones en listados históricos, lo que derivó en burlas en redes sociales. Periodistas y especialistas compartieron ejemplos, desde “Yirginia” en mapas, hasta presidentes inexistentes o repetidos.
La recepción negativa se intensificó cuando los usuarios notaron una personalidad más plana y respuestas menos precisas, afectando flujos de trabajo que versiones previas manejaban sin problemas. En menos de 24 horas, Altman tuvo que anunciar el regreso de GPT-4o para suscriptores y prometer actualizaciones rápidas, admitiendo que el lanzamiento fue “más accidentado” de lo esperado.
Expertos como Gary Marcus calificaron el debut como “mediocre” y señalaron que la brecha entre las promesas y la realidad de la IA sigue creciendo. El episodio también alimentó dudas sobre la capacidad de OpenAI para ofrecer productos de consumo estables, considerando que la empresa no ha generado ganancias y enfrenta creciente competencia.