Ismael “El Mayo” Zambada fue multado con 15 mil millones de dólares en Estados Unidos tras declararse culpable por narcotráfico, sanción comparable con las mayores fortunas de México.

Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los líderes históricos del Cártel de Sinaloa, fue multado con 15 mil millones de dólares por un tribunal federal en Estados Unidos, tras declararse culpable de diversos delitos relacionados con el narcotráfico. La cifra representa una sanción sin precedentes en la lucha judicial contra el crimen organizado a nivel internacional.
Zambada se presentó ante un tribunal en Brooklyn, Nueva York, donde se le imputaron cargos por conspiración para operar una empresa criminal continua y delitos vinculados al «racketeering», es decir, una estructura criminal que opera de forma organizada y sostenida en el tiempo. Durante la audiencia, el juez Brian Cogan —quien también llevó el caso de Joaquín “El Chapo” Guzmán— fue quien dictó la multa.
La cantidad impuesta a Zambada es especialmente llamativa porque, si se tratara de una fortuna personal, lo colocaría como el tercer hombre más rico de México. Solo Carlos Slim Helú, con aproximadamente 82,500 millones de dólares, y Germán Larrea Mota Velasco, con 28,600 millones, tendrían una riqueza superior.
En el contexto global, la cifra de 15 mil millones lo ubicaría a la par de magnates como James Dyson (inventor británico) o Lin Muqin y familia, empresarios reconocidos por sus fortunas industriales y tecnológicas.
La declaración de culpabilidad de Zambada es uno de los momentos más relevantes en los últimos años dentro de los procesos judiciales contra figuras clave del narcotráfico. A diferencia de otros líderes criminales, «El Mayo» había logrado evitar ser arrestado durante décadas, siendo considerado uno de los capos más discretos pero influyentes del hemisferio.
Aunque la multa marca un fuerte mensaje por parte del sistema judicial estadounidense, aún se desconoce si las autoridades podrán recuperar una parte significativa de esos fondos, considerando la complejidad de las redes financieras utilizadas por organizaciones criminales transnacionales.
La sanción representa no solo un castigo económico, sino también una señal del nivel de operaciones y riqueza que puede acumular el crimen organizado. El caso seguirá generando atención en el ámbito jurídico y social, tanto en México como en Estados Unidos.