Transportistas mexicanos enfrentan un doble reto: aumento en robos de carga con violencia y aranceles más altos en Estados Unidos sobre metales como acero y aluminio.

El sector del autotransporte en México enfrenta un panorama complicado, derivado de dos factores que se han intensificado en los últimos meses: el aumento de los aranceles estadounidenses sobre ciertos metales y el incremento en el robo de carga con violencia en distintas regiones del país. Ambas situaciones representan un impacto considerable para la logística comercial y las exportaciones mexicanas.
En materia de seguridad, un estudio de la empresa Overhaul reveló que el 43.5% de los robos de carga en el segundo trimestre de 2025 ocurrieron en los estados de Puebla y el Estado de México, zonas clave por su intensa actividad industrial. En particular, Puebla registró un aumento de cuatro puntos porcentuales en las incidencias, alcanzando el 23.5% del total nacional.
Otras entidades como Guadalajara y Guanajuato también figuran entre las más afectadas, debido a su relevancia en el sector manufacturero. En estos corredores industriales, el robo de materiales valiosos como acero, aluminio y cobre ha ido en aumento, principalmente por su alta demanda tanto en el mercado nacional como en el internacional.
Luis Villatoro, director de Inteligencia para América Latina de Overhaul, explicó que estos metales, ahora sujetos a aranceles de hasta el 50% por parte del gobierno de Estados Unidos, se han vuelto cargas especialmente atractivas para el crimen organizado, dada su facilidad para ser revendidas y exportadas ilegalmente.
Por su parte, Omar Lara, presidente de la Comisión de Blindaje Automotriz del Consejo Nacional de la Industria de la Balística (CNB), señaló que la demanda de blindaje en camiones de carga ha crecido en un 13% en comparación con años anteriores. Esta tendencia refleja la necesidad de protección adicional por parte de las empresas transportistas ante los crecientes riesgos en carretera.
A este escenario se suma una nueva preocupación: la suspensión por parte del gobierno estadounidense de la emisión de visas de trabajo para conductores de camiones comerciales provenientes de México. Aunque la medida ha sido justificada como una forma de proteger empleos locales y reforzar la seguridad vial, expertos advierten que esto tendrá efectos negativos sobre la eficiencia logística y las exportaciones mexicanas.
El transporte de mercancías, pieza clave en la cadena de valor entre México y Estados Unidos, se ve así presionado por un entorno más hostil tanto en materia de seguridad como en política comercial. Las empresas del sector enfrentan ahora el reto de adaptarse a un escenario cambiante, en el que blindaje, tecnología y coordinación entre gobiernos podrían marcar la diferencia.