Nestlé destituyó a su CEO Laurent Freixe por mantener un noviazgo secreto con una subordinada, en violación al código ético. Philipp Navratil asumirá la dirección de la multinacional.

Una crisis sacude a Nestlé tras la destitución inmediata de su consejero delegado, Laurent Freixe, luego de descubrirse que mantenía una relación romántica secreta con una subordinada directa, situación que vulnera de manera frontal el código ético de la empresa.
La decisión fue anunciada por la junta ejecutiva tras una investigación interna liderada por el presidente de la compañía, Paul Bulcke, y el director independiente principal, Pablo Isla, con apoyo de un asesor externo. “Esta era una decisión necesaria. Los valores y la gobernanza de Nestlé son los pilares sólidos de nuestra empresa. Agradezco a Laurent sus años de servicio”, declaró Bulcke, dejando claro que la multinacional no hará excepciones en sus normas de conducta.
El caso llega apenas unos meses después de que Freixe asumiera la dirección en septiembre de 2024, tras la salida de Mark Schneider. La falta de transparencia en la declaración de la relación sentimental fue considerada una infracción grave de los principios corporativos y derivó en su cese inmediato.
Philipp Navratil, nuevo director ejecutivo
De manera inmediata, la junta designó a Philipp Navratil como nuevo CEO de Nestlé. Hasta ahora, Navratil se desempeñaba como vicepresidente sénior y responsable de la Unidad Estratégica de Café. Ingresó en la compañía en 2001 como auditor interno y ha escalado en distintos cargos de responsabilidad: director nacional de Nestlé Honduras en 2009, encargado de café y bebidas en México en 2013, y estratega global de marcas como Nescafé y Starbucks. En 2024 asumió la dirección de operaciones en Nespresso y desde enero de 2025 forma parte de la junta ejecutiva.
Impacto en la reputación corporativa
La salida de Freixe refleja la importancia que Nestlé otorga a la transparencia y la integridad en las relaciones laborales. Desde la presidencia reiteraron que la confianza de trabajadores, accionistas y consumidores solo puede sostenerse con una gobernanza ejemplar.
El caso también es interpretado como una advertencia para otras multinacionales sobre los riesgos de ignorar la ética corporativa en las relaciones internas, demostrando que incluso la más alta dirección está sujeta a las mismas reglas.