Rusia lanzó más de 800 drones contra Ucrania en su mayor ataque aéreo de la guerra, golpeando un edificio gubernamental en Kyiv y dejando al menos dos muertos, incluido un bebé.

En la madrugada del domingo, Ucrania vivió el ataque aéreo más grande desde el inicio de la guerra en 2022. Rusia desplegó 810 drones, además de cuatro misiles balísticos y nueve de crucero, según informó la Fuerza Aérea de Ucrania.
Aunque la mayoría fueron derribados, 54 drones y nueve misiles impactaron distintos objetivos, lo que provocó graves daños en varias ciudades, incluyendo Kyiv, Kryvyi Rih, Dnipro, Kremenchuk y Odesa.
Por primera vez, un edificio gubernamental en Kyiv, sede de la oficina de la primera ministra Yulia Svyrydenko y de varios ministerios, resultó dañado en el barrio administrativo de la capital. “Reconstruiremos los edificios, pero las vidas perdidas no se pueden recuperar”, declaró la mandataria, calificando el hecho como un “ataque masivo”.
Entre las víctimas se encuentra un bebé de menos de un año, hallado sin vida bajo los escombros en el distrito de Sviatoshynskyi, donde también murió una mujer joven. En ese mismo barrio, un edificio de nueve pisos quedó parcialmente destruido, mientras que otros complejos residenciales sufrieron incendios en sus pisos superiores.
El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania (SES) reportó al menos 18 heridos en la capital, mostrando imágenes de edificios con enormes boquetes y equipos de bomberos trabajando para sofocar los incendios.
El impacto de los ataques alcanzó incluso a los países vecinos: las fuerzas armadas de Polonia confirmaron que desplegaron aviones propios y de la OTAN para garantizar la seguridad de su espacio aéreo, tras detectarse actividad militar rusa cerca de su frontera.
Este ataque supera al registrado en julio pasado y marca un nuevo escalamiento en la ofensiva rusa contra Ucrania.