Robert Redford, actor, director y fundador del Festival de Sundance, murió a los 89 años en Utah. Figura de Hollywood, impulsó el cine independiente y protagonizó clásicos como Butch Cassidy.

El mundo del cine perdió a una de sus figuras más influyentes: Robert Redford, actor, director y productor estadounidense, murió este martes a los 89 años en su casa de Utah, mientras dormía. La noticia fue confirmada por su representante, Cindi Berger, a The New York Times.
Nacido en Santa Mónica, California, en 1937, Redford inició su carrera en Broadway en 1959 y debutó en el cine con Warhunt en 1962. Su consagración llegó con papeles como Descalzos en el parque junto a Jane Fonda, y especialmente con Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969), filme que lo catapultó a la fama mundial y cuyo título daría nombre años después al Sundance Institute y al Festival de Cine de Sundance, instituciones dedicadas al impulso del cine independiente.
Durante las décadas de los sesenta y setenta, Redford protagonizó clásicos como The Candidate, All the President’s Men, Jeremiah Johnson, The Sting y The Great Gatsby. Su colaboración con el director Sydney Pollack le dejó siete películas memorables, entre ellas Out of Africa.
En 1980 debutó como director con Ordinary People, película que obtuvo cuatro premios Oscar, incluido Mejor Película y Mejor Director. Como realizador también dirigió títulos como Quiz Show, A River Runs Through It y The Milagro Beanfield War. En 2002 recibió un Oscar honorífico y en 2016 la Medalla Presidencial de la Libertad.
Redford fue reconocido no solo por su trabajo artístico, sino también por su compromiso social y ambiental, recibiendo distinciones como el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y la Legión de Honor francesa. La revista Time lo llamó en 2014 “el padrino del cine independiente”.
Su trayectoria en la gran pantalla abarcó desde comedias románticas hasta thrillers políticos y dramas sociales. Entre sus últimos trabajos figuran All is Lost, Pete’s Dragon, The Old Man & The Gun y su participación en el universo Marvel como Alexander Pierce en Captain America: The Winter Soldier y Avengers: Endgame.
Aunque rechazó papeles emblemáticos como el de El graduado, eligió proyectos que desafiaban su imagen de galán, interpretando personajes complejos como en El jinete eléctrico o Una propuesta indecente. Su amistad con Paul Newman quedó marcada en el cine con Butch Cassidy and the Sundance Kid y The Sting, películas convertidas en clásicos.
Más allá de la pantalla, Redford defendió causas ambientales y sociales, además de mantener siempre una vida reservada. Contrario a la celebridad excesiva, encontró en Utah un refugio personal y el espacio desde donde impulsó Sundance.
Su legado en el cine mundial trasciende generaciones: fue actor carismático, director premiado y mecenas del cine independiente. Con su muerte, Hollywood y la cultura global despiden a un ícono cuya influencia permanecerá viva tanto en las grandes producciones como en el cine alternativo que ayudó a consolidar.