Confesión de Lex Ashton: “quise matar a seis” y atribuye su acto a años de bullying e ideología incel

En su expediente, Lex Ashton confesó querer asesinar a seis alumnos; reportes médicos muestran tratamiento psicológico y recaída en 2024.

Ashton

Los reportes clínicos y la carpeta de investigación del caso del ataque en el CCH Sur describen con detalle la motivación, la planeación y el estado psicológico de Lex Ashton, de 19 años, quien el 22 de septiembre atacó con arma blanca a estudiantes y a un trabajador, causando la muerte del alumno Jesús Israel Hernández, de 16 años, e hiriendo al empleado identificado como Armando “N”.

Según documentos reunidos en la carpeta CI-FIEDH/2/UI-1C/D/00375/09-2025, Ashton confesó ante personal médico del IMSS que su objetivo original era cometer un múltiple homicidio: “Me inspiré en lo que ha pasado en Estados Unidos. Yo me quería chingar a seis cabrones, pero solo se pudo uno porque otro pendej* me agarró”, declaró. Aclaró además que no conocía personalmente a la víctima y que habría elegido a sus objetivos al azar.

El incidente ocurrió mientras Jesús Israel comía junto a su novia en la banqueta; de acuerdo con testimonios, Ashton se acercó encapuchado y lo lesionó en cuello y abdomen, heridas que resultaron fatales. El trabajador Armando intervino para proteger a los jóvenes y recibió lesiones no graves. Tras ser contenido por estudiantes y personal, Ashton subió al edificio IM y se lanzó desde el tercer piso, fracturándose ambas piernas; permanece hospitalizado bajo custodia.

El parte médico del IMSS y la evaluación psiquiátrica consignan antecedentes de acoso escolar desde la primaria, violencia familiar y problemas de salud que incluyen litiasis renal, dolor crónico e insomnio. En 2024 recibió atención psicológica en la UNAM durante aproximadamente seis meses, con mejoría parcial, pero sufrió una recaída en agosto de 2024. El diagnóstico actual del IMSS apunta a un episodio depresivo mayor moderado y un probable trastorno sociopático de la personalidad; la valoración neurológica posterior a la caída no detectó alteraciones distintas a las lesiones físicas.

La investigación reúne además el rastro digital del agresor: publicaciones en grupos de Facebook asociados a la subcultura incel, fotografías con vestimenta característica (sudadera “Bloodbath”) y exhibición de armas horas antes del ataque. Mensajes publicados por Ashton ejemplifican su ideología y motivación: “Ya estoy harto de este mundo… no pienso irme solo, voy a retribuir a todas esas malditas y todos lo van a ver en las noticias”, y en inglés: “Scum like me has the mission to reap the garbage”. Estas entradas forman parte de las pruebas aportadas por la Fiscalía.

El expediente recoge además datos familiares: padre con diagnóstico de trastorno bipolar que abandonó el hogar cuando Lex tenía siete años, una hermana con antecedentes de depresión y un intento de suicidio familiar cuatro años atrás. La madre, según consta en la carpeta, alertó al 911 al observar que su hijo salió armado, temiendo que se hiriera o atacara a terceros.

En su declaración y en el informe clínico se anotan síntomas observados por especialistas —bradipsiquia, bradilalia, pobre resonancia afectiva y campo de atención estrecho—, pero se reporta ausencia de psicosis activa o delirios tras la agresión, y conciencia clara en la evaluación inicial. Ashton terminó su preparatoria en el CCH Sur este año, aunque con materias pendientes.

La Fiscalía integra estas pruebas —confesiones, mensajes en redes, peritajes médicos y testimonios— para definir responsabilidad y el curso legal correspondiente. El caso ha reabierto debates sobre detección temprana de riesgo, el seguimiento de pacientes en servicios psicológicos universitarios y la influencia de foros radicalizantes en la violencia juvenil.

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