La FDA aprobó el uso condicional de un medicamento veterinario para combatir el gusano barrenador del ganado, tras confirmarse un brote en Nuevo León, a sólo 70 millas de Texas.

La Agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó de forma condicional el uso del fármaco veterinario Dectomax-CA1 para prevenir y tratar infestaciones del gusano barrenador del ganado (GBG), un parásito que representa una amenaza para la salud animal en América del Norte.
La medida responde a una preocupación creciente luego de que se confirmara la presencia del gusano barrenador en el estado mexicano de Nuevo León, a menos de 70 millas de la frontera con Texas. Ante el riesgo de expansión hacia territorio estadounidense, la FDA activó este tipo de autorización, diseñada para casos donde se requiere una respuesta urgente y se tiene evidencia preliminar suficiente sobre la eficacia del producto.
Dectomax-CA1 es una solución inyectable basada en doramectina, un principio activo ya aprobado para otras aplicaciones en ganado bovino y porcino. El medicamento actúa durante 21 días para prevenir el desarrollo de nuevas larvas del gusano barrenador, sin necesidad de realizar nuevos estudios sobre su seguridad ni residuos en alimentos, gracias a que su perfil es conocido por la comunidad veterinaria.
La FDA aclaró que, aunque no se cuenta con todos los estudios clínicos que normalmente se requieren para una aprobación completa, existe una “expectativa razonable de eficacia”, lo cual es suficiente bajo esta autorización condicional. Asimismo, el organismo reconoció que realizar ensayos completos en estas condiciones podría ser complicado o incluso inviable.
Marty Makary, comisionado de la FDA, destacó que la decisión refleja el compromiso de la agencia para actuar con rapidez frente a amenazas sanitarias emergentes. “Seguimos trabajando en revisar otros productos que ayuden a proteger a múltiples especies animales en Estados Unidos”, comentó.
El gusano barrenador es una plaga considerada de alto riesgo para la ganadería, ya que sus larvas se alimentan de tejido vivo, provocando daños graves en los animales infectados. Su presencia podría generar fuertes impactos económicos si no se contiene a tiempo.
Las autoridades sanitarias de ambos países mantienen coordinación para monitorear la expansión de esta plaga y evitar su propagación hacia el norte del continente.