SpaceX logra redención con Starship, pero el reloj corre contra sus metas lunares

SpaceX logró un segundo vuelo exitoso de Starship, cerrando la etapa de pruebas del prototipo V2 tras varios fallos explosivos, aunque el reto lunar de la NASA para 2027 sigue presionando.

SpaceX

La suerte de SpaceX parece estar cambiando. Tras una serie de explosiones en vuelos anteriores, la compañía de Elon Musk consiguió este lunes por la noche su segundo vuelo de prueba exitoso consecutivo del sistema de lanzamiento Starship, el cohete más potente construido hasta la fecha.

El despegue, realizado alrededor de las 7:23 p.m. (hora del este de EE.UU.) desde las instalaciones de SpaceX en el sur de Texas, marcó el undécimo vuelo de prueba y la despedida de la versión V2 de Starship, que será sustituida por una nueva generación más grande y potente: la Versión 3.

De los fallos al éxito

La campaña de pruebas de la Starship V2, iniciada en enero, acumuló una racha de fallas explosivas: un vehículo se destruyó durante una prueba en tierra y tres más explotaron en vuelo. Sin embargo, las últimas dos misiones demostraron una recuperación significativa para el programa.

Aun así, el camino hacia las misiones operativas es largo. SpaceX aspira a que Starship transporte humanos a Marte, mientras que la NASA planea usarla para aterrizar astronautas en la Luna en 2027 dentro del programa Artemis III, en plena competencia espacial con China.

Pruebas destacadas del vuelo 11

En este vuelo, el propulsor Super Heavy logró separarse con éxito de la nave principal y realizar un amerizaje controlado en el océano, al este de Texas. El objetivo fue recabar datos para perfeccionar las maniobras de aterrizaje que, en el futuro, permitirán que el cohete regrese a los brazos de la torre de lanzamiento.

La nave Starship encendió sus seis motores y alcanzó la órbita suborbital, donde desplegó satélites simulados a través de una escotilla lateral, demostrando cómo en el futuro transportará lotes de 60 satélites Starlink por vuelo.

“Starship desplegará los satélites V3 más avanzados de Starlink, agregando 60 terabits por segundo de capacidad a la red por lanzamiento”, explicó Amanda Lee, ingeniera de confiabilidad de SpaceX, durante la transmisión oficial.

Posteriormente, la nave realizó con éxito una maniobra de reencendido de motor para simular una futura desorbitación controlada, parte esencial del objetivo de reutilización total de los vehículos.

Un paso hacia la reutilización total

A diferencia de cualquier otro sistema de lanzamiento, Starship está diseñada para reutilizarse por completo, incluyendo tanto la nave como el propulsor Super Heavy. Este principio busca reducir drásticamente los costos de acceso al espacio, una meta que SpaceX ha perseguido desde la era del Falcon 9.

Durante la reentrada, Starship resistió velocidades superiores a 25,700 kilómetros por hora, soportando el intenso calor del plasma atmosférico. A pesar de que se habían retirado deliberadamente secciones del escudo térmico, la nave logró un amerizaje controlado en el océano Índico aproximadamente una hora después del lanzamiento.

“No se sorprendan si el descenso no es muy suave”, había advertido el portavoz de SpaceX, Dan Huot, poco antes del amerizaje, señalando que la prueba buscaba conocer los límites de resistencia del vehículo.

Starship Versión 3: el próximo salto

Con la Versión 2 oficialmente retirada, SpaceX prepara el debut de la Starship V3, que Musk describió como el punto de inflexión hacia la confiabilidad.

“Se necesitan tres iteraciones importantes para que una tecnología funcione realmente bien”, afirmó Musk en mayo, prometiendo que la nueva versión será “rápidamente reutilizable” y capaz de realizar recargas orbitales de combustible.

La Versión 3 incorporará motores rediseñados, mejoras estructurales y la capacidad de realizar misiones operativas de carga y transporte lunar.

El reto del tiempo

Pese a los avances, el tiempo apremia. La NASA requiere que SpaceX tenga lista una Starship funcional para 2027, cuando planea su primer alunizaje tripulado en más de 50 años.

Uno de los mayores desafíos es la transferencia orbital de propelente, una maniobra nunca antes intentada, necesaria para recargar la nave en órbita terrestre antes de partir hacia la Luna o Marte.

Aunque SpaceX estima que se necesitarán 10 lanzamientos de reabastecimiento, algunos cálculos sugieren que la cifra podría superar los 40 vuelos para completar una misión lunar.

Aun así, el administrador interino de la NASA, Sean Duffy, expresó optimismo:

“El progreso demostrado con la prueba de Starship de hoy es fundamental para nuestras misiones Artemis. Cada vuelo fortalece nuestro avance hacia la Luna antes que China”.

614  Chihuahua sin Filtros

X