Una de cada tres mujeres mexicanas sufre violencia económica, según la ENDIREH. Este tipo de agresión limita la autonomía y perpetúa la dependencia financiera, advierte la Condusef.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), una de cada tres mujeres en México ha sido víctima de violencia económica en algún momento de su vida, una forma de agresión que limita la autonomía, perpetúa la dependencia y frena el desarrollo personal y profesional de quienes la padecen.
Este tipo de violencia ocurre cuando una persona ejerce control sobre los recursos financieros de su pareja, restringiendo su acceso al dinero o su capacidad para decidir sobre él. Las manifestaciones más comunes incluyen prohibir trabajar o estudiar, controlar ingresos y exigir comprobantes de gasto, negar recursos para necesidades básicas del hogar o los hijos, endeudar a la mujer sin su consentimiento, y retener bienes, ahorros o patrimonio compartido.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) señaló que este fenómeno vulnera gravemente los derechos económicos y humanos de las mujeres. Además, recordó que el silencio y la normalización perpetúan la desigualdad: “si no se nombra, se invisibiliza; y si no se visibiliza, se normaliza”.
En vísperas del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la dependencia subrayó la urgencia de generar educación financiera con perspectiva de género, denuncia y acompañamiento institucional, así como políticas públicas inclusivas que favorezcan la independencia económica femenina.
Datos nacionales y globales
Según la ENDIREH, una de cada tres mexicanas declaró haber vivido violencia económica, mientras que a nivel mundial, ONU Mujeres estima que alrededor del 35% de las mujeres ha experimentado alguna forma de violencia económica o financiera.
En México, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia reconoce la violencia patrimonial y económica como tipos específicos de agresión, lo que obliga a las autoridades a prevenir, sancionar y erradicar estas conductas.
Impactos y consecuencias
La Condusef advirtió que las consecuencias de la violencia económica van más allá del ámbito individual. Una mujer sin acceso a sus recursos difícilmente puede romper el ciclo de violencia, lo que genera repercusiones directas en sus hijas e hijos y debilita la estructura económica del país.
“Una persona que no puede disponer de sus propios recursos difícilmente puede salir del ciclo de violencia. Esto afecta no solo a su familia, sino a la economía de toda la sociedad”, indicó el organismo.
Acciones necesarias para erradicarla
La institución propuso una serie de acciones prioritarias que deben impulsarse desde distintos sectores:
- Educación financiera con perspectiva de género: brindar a niñas y mujeres herramientas para administrar su dinero, ahorrar e invertir, fomentando su independencia económica. Un ejemplo de ello es el Proyecto Minerva, desarrollado por la Condusef, que promueve la educación financiera con enfoque de género.
👉 Proyecto Minerva - Denuncia y acompañamiento: promover que las víctimas acudan a Línea Mujeres, refugios o asesorías legales. El acompañamiento comunitario y psicológico es clave para su recuperación y empoderamiento.
- Corresponsabilidad social: hablar del tema en espacios familiares, laborales y educativos contribuye a romper mitos y prevenir la violencia financiera.
- Políticas públicas inclusivas: garantizar la inclusión laboral y financiera, la creación de empleos dignos y el acceso a servicios financieros seguros que permitan a las mujeres construir un proyecto de vida sin depender de otra persona.
La Condusef reiteró que enfrentar la violencia económica requiere un esfuerzo colectivo, donde el Estado, las instituciones y la sociedad trabajen de manera conjunta para transformar las estructuras que sostienen la desigualdad.