La inflación anual de México bajó a 3.57% en octubre, un día después del nuevo recorte de tasas del Banxico, mientras persiste la preocupación por la desaceleración económica.

La inflación anual de México presentó una ligera desaceleración en octubre al ubicarse en 3.57%, una cifra que coincidió con las previsiones de analistas y que se dio inmediatamente después de que el Banco de México (Banxico) aplicara su undécimo recorte consecutivo a la tasa de interés. El ajuste monetario dejó el costo de endeudamiento en 7.25%, reduciéndolo en un cuarto de punto porcentual, en un contexto marcado por señales de debilidad económica y crecientes temores de recesión.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, los precios al consumidor aumentaron 3.57% respecto al mismo mes del año anterior, en línea con la estimación media de 3.56% realizada por especialistas consultados por Bloomberg. Este nivel es menor al 3.76% registrado en septiembre y muestra una tendencia moderada hacia la convergencia del objetivo inflacionario del banco central, que se sitúa en 3% con un margen de variación de un punto porcentual.
La inflación subyacente —que excluye productos con alta volatilidad como alimentos y combustibles— se mantuvo en 4.28%, sin presentar cambios respecto al mes previo. Esta persistencia ha sido una de las principales preocupaciones para algunos integrantes de la Junta de Gobierno, entre ellos Jonathan Heath, quien votó en contra del recorte de tasas y ha destacado el riesgo de mantener presiones inflacionarias en rubros estructurales.
En su comunicado, Banxico señaló que evaluará la posibilidad de realizar nuevos recortes en las próximas reuniones, aunque moderó su mensaje y evitó comprometerse explícitamente a una secuencia de ajustes adicionales. La institución enfatizó que cualquier decisión futura tomará en cuenta la evolución de la inflación, los riesgos internos y externos, y la situación económica general.
Analistas como Gabriel Casillas, jefe de economía para América Latina de Barclays, prevén que el banco central podría seguir el mismo ritmo de flexibilización que la Reserva Federal de Estados Unidos. Según sus proyecciones, la tasa de referencia podría descender a 7% antes de que termine el año y alcanzar 6.50% para finales de 2026.
La política monetaria se ha visto condicionada por señales claras de debilidad económica. El producto interno bruto mostró una contracción del 0.2% en el tercer trimestre respecto al mismo periodo del año anterior. A este entorno se suma la presión generada por la política arancelaria de Estados Unidos. El presidente Donald Trump extendió recientemente una prórroga sobre aranceles adicionales a exportaciones mexicanas, reavivando expectativas de un posible acuerdo comercial bilateral más amplio, aunque sectores como el acero y el automotriz siguen sujetos a gravámenes.
Entre los factores que más influyeron en la inflación general de octubre destacó el aumento del 17.65% en el sector eléctrico, impulsado por la conclusión del programa de subsidios a tarifas eléctricas estacionales. Este componente tuvo un efecto significativo sobre el índice general, aunque su impacto podría moderarse en los siguientes meses conforme se estabilicen las tarifas.
Con una inflación que avanza de manera contenida y una economía con señales de desaceleración, el banco central enfrenta un escenario en el que deberá equilibrar la estabilidad de precios con medidas que apoyen la actividad económica en el corto y mediano plazo.