Investigadores concluyen que la banda de 5,200 agujeros en Perú pudo ser un mercado preincaico y luego un sistema contable inca basado en nuevos análisis con drones y microbotánica.

Un estudio reciente propone una explicación más clara para el misterioso conjunto de 5,200 agujeros excavados en las estribaciones del valle del Pisco, en el sur de Perú. El sitio, conocido como Monte Sierpe o “montaña de la serpiente”, ha desconcertado a investigadores por décadas debido a la ausencia de registros escritos que indiquen su origen o propósito. Nuevas imágenes aéreas captadas con drones y análisis microbotánicos han permitido formular la teoría de que el lugar funcionó inicialmente como un mercado para el intercambio de bienes entre pueblos preincaicos, y más tarde como un sistema de contabilidad utilizado por el Imperio Inca.
Los agujeros, distribuidos a lo largo de casi kilómetro y medio y organizados en unas 60 secciones, presentan patrones que descartan la idea de una construcción aleatoria. Con diámetros de entre uno y dos metros y profundidades que alcanzan un metro, las excavaciones contienen restos de polen de cultivos como maíz y de plantas silvestres asociadas a la fabricación de cestas, lo que sugiere que los productos pudieron haberse colocado directamente en los agujeros o en contenedores vegetales.
El estudio plantea que miembros del reino preincaico Chincha acudían a Monte Sierpe para realizar trueques, intercambiando productos como algodón, coca, ajíes o maíz. De acuerdo con los autores, la distribución de los agujeros pudo facilitar un sistema de equivalencias entre bienes. Más adelante, bajo dominio inca, el sitio pudo transformarse en una gran herramienta para llevar registros, similar a una hoja de cálculo, complementada con quipus, cuerdas anudadas usadas por los incas para representar números y operaciones. Un quipu hallado en el mismo valle, con una compleja estructura de cuerdas, podría estar vinculado a esta actividad.
Dataciones preliminares ubican el uso del sitio entre 600 y 700 años atrás, dentro del Período Intermedio Tardío y posiblemente también durante la época incaica. El hallazgo de polen de cítricos, introducidos tras la colonización española, indica que el lugar continuó utilizándose después de la caída del Imperio Inca en 1532. Su abandono posterior podría deberse a que los colonizadores no integraron el sitio en su sistema económico.
Aunque la relación entre la disposición de los agujeros y el sistema numérico inca aún requiere más pruebas, los investigadores consideran que Monte Sierpe se ubicaba estratégicamente junto a rutas prehispánicas y entre centros administrativos importantes como Tambo Colorado y Lima La Vieja. Expertos independientes destacan que el estudio abre nuevas posibilidades para comprender economías indígenas que no dejaron monedas ni escritura formal. Los arqueólogos reiteran la necesidad de incorporar perspectivas locales y continuar las investigaciones para interpretar este vasto y complejo paisaje cultural.
