Pemex acumula más de 100 mil mdd en deuda, registra pérdidas millonarias y enfrenta caída en producción, pese al amplio plan de rescate financiero del gobierno federal.

Petróleos Mexicanos enfrenta un panorama financiero cada vez más complejo. La empresa productiva del Estado reportó pérdidas netas por 61 mil 250 millones de pesos —equivalentes a unos 3,300 millones de dólares— durante el tercer trimestre del año, una caída significativa frente a las ganancias registradas en el periodo anterior.
Estas cifras han reavivado dudas sobre la efectividad del plan de rescate por 41 mil millones de dólares impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum para fortalecer a la petrolera más endeudada del mundo.
A la par de los resultados negativos, la compañía experimentó una reducción notable en su producción. La extracción de crudo y condensados disminuyó alrededor de 7 % respecto al año pasado, colocándose en 1.65 millones de barriles diarios. La producción de gas natural tuvo también una ligera baja, mientras que el procesamiento de crudo mostró un incremento.
El endeudamiento continúa siendo uno de los desafíos más grandes para Pemex. Su deuda total ascendió a 100 mil 300 millones de dólares al cierre de septiembre, cifra superior a los casi 99 mil millones reportados en el trimestre previo. Estos datos surgieron semanas después de que el gobierno federal anunciara un paquete de apoyo destinado a apuntalar las finanzas de la petrolera, con la meta de que alcance autosuficiencia financiera en 2027.
Entre las medidas destacan 12 mil millones de dólares obtenidos mediante el esquema P-Cap, un fondo de 13 mil millones de dólares proveniente de la banca de desarrollo, así como 14 mil millones de dólares de emisiones soberanas destinadas a recompras de deuda. Además, se prevé una transferencia gubernamental superior a los 14 mil millones de dólares en 2026 para cubrir obligaciones financieras.
Los mercados han reaccionado favorablemente al respaldo del gobierno, y las calificadoras elevaron la nota crediticia de Pemex. Sus bonos también muestran una apreciación impulsada por el uso de instrumentos como los P-Caps, que permiten obtener financiamiento sin que se registre como deuda directa.
A pesar de ello, persisten preocupaciones sobre las operaciones de la empresa. El plan de negocios presentado en agosto no disipó inquietudes sobre la baja producción, los yacimientos envejecidos y las refinerías con problemas estructurales. Pemex podría cerrar el año con su mayor déficit fiscal histórico frente al gobierno, estimado en 31 mil millones de dólares debido a la caída de ingresos y al fuerte apoyo financiero gubernamental.
Para contrarrestar la disminución en la producción, que se encuentra lejos de los niveles máximos registrados hace dos décadas, el gobierno busca atraer socios privados. Hasta ahora, el principal aliado ha sido Grupo Carso, propiedad de Carlos Slim, mientras que otras empresas han mostrado poco interés y la información oficial sobre nuevas alianzas es limitada.
La administración también analiza la posibilidad de habilitar el fracking para aprovechar los recursos de esquisto del país y reducir la creciente dependencia de las importaciones de gas desde Estados Unidos, que alcanzaron un récord este año.