El cometa interestelar 3I/ATLAS fue observado en rayos X por primera vez, revelando emisiones nunca antes detectadas en un objeto proveniente de fuera del sistema solar.

El cometa interestelar 3I/ATLAS, detectado por primera vez en julio mientras atravesaba el sistema solar, se encuentra en la etapa final de su visita a nuestra región del universo. Antes de iniciar su salida definitiva, el objeto realizará su mayor acercamiento a la Tierra el viernes 19 de diciembre, a una distancia aproximada de 270 millones de kilómetros, del lado opuesto al Sol.
Aunque no será visible a simple vista y la mejor ventana de observación ya concluyó, el cometa aún puede ser seguido con telescopios de al menos 20 centímetros de apertura. Además, el Virtual Telescope Project anunció una transmisión en vivo del evento, siempre y cuando las condiciones meteorológicas lo permitan.
El interés científico en 3I/ATLAS radica en su origen fuera del sistema solar y en la posibilidad de analizar su composición. Desde su descubrimiento, el cometa ha sido observado en longitudes de onda ópticas, infrarrojas y de radio. Sin embargo, el hallazgo más relevante llegó recientemente con la obtención de las primeras imágenes en rayos X de un cometa interestelar.

La misión japonesa XRISM observó al 3I/ATLAS durante 17 horas a finales de noviembre, detectando emisiones de rayos X que se extienden hasta 400 mil kilómetros desde su núcleo. Estas emisiones podrían originarse en nubes de gas que rodean al cometa, aunque los científicos señalaron que se requieren más observaciones para confirmar esta hipótesis.
Los rayos X se producen cuando los gases liberados por el cometa, como vapor de agua, monóxido y dióxido de carbono, interactúan con el viento solar, una corriente constante de partículas cargadas emitidas por el Sol. Durante estas observaciones, XRISM identificó firmas químicas de carbono, oxígeno y nitrógeno cerca del núcleo.
De forma complementaria, el observatorio espacial XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea también estudió al cometa durante unas 20 horas a inicios de diciembre, logrando una imagen en la que se aprecia el resplandor rojizo de los rayos X emitidos por el objeto.
La combinación de estas observaciones permitirá a los astrónomos comparar al 3I/ATLAS con cometas originados en el sistema solar y profundizar en el conocimiento sobre la formación y composición de objetos provenientes de otros sistemas estelares.