Restricciones regulatorias, caída en la exploración minera y bajo presupuesto público han debilitado la posición de México frente al auge global del litio.

México ha comenzado a perder terreno en la carrera global por el litio debido a una combinación de falta de exploración, contradicciones regulatorias y limitaciones presupuestales, factores que han reducido su capacidad para aprovechar la creciente demanda internacional de este mineral estratégico.
Uno de los principales obstáculos es el marco regulatorio. Mientras el gobierno federal impulsa al litio como un proyecto estratégico para el desarrollo nacional, mantiene restricciones a la minería a cielo abierto, método que especialistas consideran indispensable para la extracción del mineral en los yacimientos identificados en el país.
De acuerdo con expertos del sector, el litio no puede extraerse mediante minería subterránea, por lo que la prohibición de la explotación a cielo abierto representa una barrera técnica directa. Esta contradicción, señalan, refleja un desconocimiento sobre las condiciones reales de extracción del mineral y limita cualquier avance significativo en su producción.
A este escenario se suma la caída sostenida en la inversión para exploración minera. En 2025, la inversión alcanzó apenas 437.76 millones de dólares, el nivel más bajo registrado en décadas, lo que reduce considerablemente las posibilidades de descubrir nuevos yacimientos o de evaluar la viabilidad económica de los ya conocidos.
El problema también se refleja en las finanzas públicas. Por tercer año consecutivo, la empresa estatal LitioMx contará con un presupuesto que solo permite cubrir gastos operativos básicos, como nóminas y servicios personales, sin margen para impulsar proyectos productivos.
Según el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026, LitioMx recibirá 13.9 millones de pesos, lo que representa un aumento de 7.7 por ciento respecto a los 12 millones 900 mil 540 pesos asignados en 2025. No obstante, ese monto sigue siendo insuficiente para avanzar en exploración, desarrollo tecnológico o producción nacional, pese a que ya había registrado un incremento de 27.3 por ciento frente a los recursos otorgados en 2024.
En conjunto, estos factores han colocado a México en una posición rezagada frente a otros países que han apostado por marcos regulatorios más claros y mayores inversiones para capitalizar el auge del litio en la transición energética global.