Tesla perdió el título de mayor vendedor mundial de autos eléctricos tras una caída en sus entregas, mientras BYD incrementó ventas y amplió su liderazgo global en 2025.

Tesla dejó de ser el mayor vendedor de vehículos eléctricos del mundo tras ser superada por el fabricante chino BYD, que logró ampliar su participación en el mercado global durante 2025. El cambio de liderazgo marca un punto de inflexión en una industria que durante la última década estuvo dominada por la compañía encabezada por Elon Musk, impulsora clave de la adopción masiva de autos eléctricos.
De acuerdo con los resultados más recientes, las entregas de Tesla registraron una caída anual de 8.6 por ciento en 2025, lo que representa el segundo descenso consecutivo en sus ventas globales. El retroceso fue especialmente notable en el cuarto trimestre del año, cuando las entregas disminuyeron 16 por ciento, hasta ubicarse en 418 mil 227 vehículos. Esta cifra quedó por debajo de las expectativas del mercado y de las proyecciones más conservadoras que la propia empresa había compartido días antes.
En contraste, BYD reportó un desempeño sólido tanto en el último trimestre como en el acumulado anual. El fabricante chino entregó cerca de 2.26 millones de vehículos eléctricos de batería durante 2025, superando ampliamente los 1.64 millones de unidades comercializadas por Tesla en el mismo periodo. Con estos resultados, BYD no solo rebasó a su competidor estadounidense, sino que amplió la distancia que comenzó a construir desde el año anterior.
Pese a la pérdida del liderazgo global, los inversionistas mostraron una reacción moderada ante los resultados de Tesla. En lugar de centrarse en el retroceso dentro del mercado de autos eléctricos, Wall Street puso mayor atención en la estrategia de la compañía relacionada con la inteligencia artificial y la conducción autónoma, áreas que Elon Musk ha promovido como el eje de crecimiento futuro del grupo.
El director ejecutivo de Tesla ha insistido en redirigir el foco del negocio hacia el desarrollo de tecnologías de autonomía total y el lanzamiento de un servicio de robotaxi, con el argumento de que estos proyectos podrían redefinir el valor de la empresa en los próximos años. La consolidación de estas iniciativas será especialmente relevante en 2026, un año que se perfila como desafiante para la demanda de vehículos eléctricos en Estados Unidos, el principal mercado de Tesla.
El entorno regulatorio también ha cambiado. La administración del presidente Donald Trump eliminó incentivos federales para la compra de autos eléctricos y redujo las regulaciones relacionadas con el ahorro de combustible y las emisiones contaminantes. Estas medidas habían generado ingresos significativos para Tesla y ahora representan un obstáculo adicional para el crecimiento de sus ventas en el mercado estadounidense.
Analistas de Wall Street anticipaban un trimestre complicado para la empresa tras el fin de un crédito fiscal clave para la compra de vehículos eléctricos. Jed Dorsheimer, analista de William Blair, señaló que, aunque los resultados podrían ser débiles, su impacto en el precio de la acción sería limitado, ya que Tesla “se valora casi en su totalidad en función de su transformación hacia la inteligencia artificial aplicada al mundo real”.
En la jornada posterior al anuncio, las acciones de Tesla subieron 0.9 por ciento en Nueva York, moderando las ganancias previas. El título cerró 2025 con un avance anual de 11 por ciento, a pesar de haber acumulado seis sesiones consecutivas de caídas hacia el final del año.
Por su parte, BYD reforzó su posición tras haber quedado muy cerca de Tesla en 2024. Aunque el fabricante chino ya había superado a su rival en ventas trimestrales de autos totalmente eléctricos ese año, Tesla conservó entonces una ligera ventaja anual. Además, BYD ha fortalecido su presencia con la comercialización de más de dos millones de híbridos enchufables en cada uno de los dos últimos años, ampliando su alcance en distintos segmentos del mercado.
El escepticismo sobre las perspectivas de Tesla para 2026 ha ido en aumento. Hace dos años, las proyecciones de los analistas superaban los tres millones de entregas anuales; actualmente, el consenso ronda apenas 1.8 millones de vehículos.
En contraste con el desempeño de su negocio automotriz, Tesla reportó avances significativos en su división de almacenamiento de energía. Durante el último trimestre, la empresa desplegó 14.2 gigavatios hora en productos de baterías, frente a 11 gigavatios hora del mismo periodo del año anterior. En el acumulado de 2025, alcanzó 46.7 gigavatios hora, superando los 31.4 gigavatios hora registrados en 2024.
La compañía cerró el año con expectativas en torno al Cybercab, un prototipo de vehículo compacto biplaza presentado a finales de 2024. Aunque el modelo carecía de volante y pedales, la presidenta del consejo de administración, Robyn Denholm, afirmó que Tesla estaría dispuesta a incorporar estos elementos si los reguladores así lo requieren. Musk también destacó avances en las pruebas de robotaxi, aunque por ahora el servicio opera de forma limitada y con supervisión humana en ciudades como Austin y San Francisco.