Un estudio advierte que el aumento acelerado del CO₂ y la temperatura global podría llevar al planeta a una “Tierra invernadero”, con efectos irreversibles en ecosistemas clave.

El planeta atraviesa un momento decisivo en materia climática, con señales cada vez más claras de que podría estar acercándose a puntos de no retorno. Investigadores reunidos en la revista científica One Earth advierten que la estabilidad climática que permitió el desarrollo de la civilización durante más de 11 mil años está en riesgo.
De acuerdo con el informe, las temperaturas actuales igualan o superan las registradas hace 125 mil años, mientras que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzan concentraciones no vistas en al menos dos millones de años. En 2024, las emisiones de CO₂ llegaron a 37,8 gigatoneladas y la concentración atmosférica se situó en 422,5 partes por millón, un 50 % por encima de los niveles preindustriales.
El calentamiento global avanza actualmente a un ritmo de 0,31 ℃ por década, cifra superior al promedio de 0,05 ℃ observado a mediados del siglo XX. Este incremento acelerado reduce el margen de tiempo para evitar procesos de autorreforzamiento que podrían desencadenar cambios irreversibles.
El estudio identifica 16 elementos de inflexión dentro del sistema terrestre, entre ellos la capa de hielo de Groenlandia y la Antártida, el permafrost, la selva amazónica y la Circulación Meridional Atlántica. Según los expertos, la alteración de uno de estos sistemas podría generar efectos en cadena con impactos globales.
Especialistas como Christopher Wolf y Johan Rockström alertan que cruzar ciertos umbrales podría conducir a una trayectoria de “Tierra invernadero”, concepto que describe un escenario en el que el planeta retiene cada vez más calor, similar al efecto de un invernadero cerrado.
El profesor William Ripple señaló que la debilitación de la circulación oceánica podría incrementar el riesgo de degradación de la Amazonia, lo que liberaría más carbono a la atmósfera y aceleraría el calentamiento. Por su parte, Tim Lenton subrayó que incluso un aumento de 3 ℃ implicaría graves riesgos sociales y económicos, aun sin alcanzar el peor escenario posible.
El informe también advierte que un aumento temporal por encima de ciertos límites podría incrementar hasta en 72 % la probabilidad de activar puntos críticos climáticos. Además, los compromisos internacionales actuales proyectan un calentamiento de hasta 2,8 ℃ para finales de siglo, cifra considerada insuficiente por la comunidad científica.
Ante este panorama, los investigadores recomiendan reducir de manera drástica las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer el monitoreo de sistemas vulnerables, mejorar los modelos de predicción e integrar los riesgos de inflexión en la toma de decisiones políticas y económicas.
El mensaje central del estudio es que la incertidumbre sobre la ubicación exacta de los umbrales climáticos no debe ser motivo de inacción, sino un llamado urgente a implementar medidas preventivas que protejan la estabilidad del planeta y el bienestar de las futuras generaciones.