México buscará certeza y respeto en la revisión del T-MEC, mientras Estados Unidos presionará por objetivos comerciales y estratégicos, según análisis de UBS.

La próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para julio, se perfila como un proceso complejo en el que México buscará certeza jurídica y respeto a los términos del acuerdo, mientras que Estados Unidos podría ejercer mayor presión para alcanzar objetivos comerciales y estratégicos propios, de acuerdo con un análisis elaborado por UBS.
El reporte señala que el desenlace de la revisión podría extenderse más allá de este año e incluso prolongarse hasta 2027 o más, dependiendo del rumbo que adopten las negociaciones. Entre los escenarios considerados como más probables, se contempla que las discusiones se amplíen por al menos dos años adicionales, o bien que Estados Unidos impulse revisiones anuales del tratado.
En el contexto actual, marcado por la arquitectura arancelaria impulsada por el presidente Donald Trump y su eventual reconfiguración tras determinaciones judiciales, la revisión del T-MEC se convertiría en un espacio donde ambos gobiernos pondrán sobre la mesa sus respectivas cartas estratégicas.
El análisis destaca que Estados Unidos probablemente buscará alcanzar dos objetivos principales desde la perspectiva comercial: impulsar la reindustrialización de su economía y reducir sus déficits externos, así como disminuir su dependencia comercial de China.
Por su parte, México tendría tres prioridades fundamentales en la próxima negociación. La primera, asegurar la supervivencia del T-MEC como marco comercial trilateral; la segunda, garantizar que el tratado sea respetado y que el país sea reconocido como socio comercial preferencial de Estados Unidos; y la tercera, preservar el carácter recíproco del acuerdo.
Para el Gobierno mexicano resulta prioritario que quede explícito dentro del T-MEC su estatus como socio preferencial, lo que debería traducirse en excepciones arancelarias bajo la sección 232 —particularmente en sectores como automóviles y electrodomésticos— y en eventuales medidas derivadas de la sección 301, especialmente ante posibles ajustes posteriores al fallo de la Suprema Corte de Estados Unidos relacionado con aranceles IEEPA.
Si bien el análisis de UBS considera que el impacto de los aranceles globales bajo la sección 122 sería moderado para México durante los próximos 150 días —ya que los productos que cumplen con las reglas de origen del T-MEC mantendrían condiciones similares—, advierte riesgos relevantes si la administración estadounidense reorienta su política hacia cuotas adicionales en sectores como aluminio, acero y automotriz.
En este escenario, México también apuesta a que se reconozca su colaboración en materia de seguridad. El reporte subraya que el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, representa una señal del compromiso del gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo con el combate al crimen organizado.
Además, el documento sostiene que México ha logrado avances medibles en la reducción de flujos migratorios y en el combate al tráfico de fentanilo antes de la revisión del T-MEC, elementos que podrían fortalecer su posición negociadora. No obstante, también advierte que las consecuencias internas derivadas de estos hechos pueden resultar inciertas y difíciles de dimensionar.
En suma, la revisión del T-MEC se desarrollará en un entorno de presiones cruzadas, donde Estados Unidos buscará ajustes estratégicos a su favor y México insistirá en la necesidad de certeza, respeto y trato preferencial dentro del acuerdo comercial que rige la relación económica regional.