El presidente Donald Trump afirmó que existen rumores sobre la posible muerte de Mojtaba Khamenei, nuevo líder de Irán, quien no ha sido visto desde que asumió el cargo tras la muerte de su padre, mientras EE. UU. ofrece una recompensa millonaria por su paradero.

El panorama político en Oriente Medio ha entrado en una fase de profunda incertidumbre tras las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En una entrevista con NBC News, el mandatario cuestionó abiertamente si Mojtaba Khamenei, quien recientemente heredó el cargo de Líder Supremo de Irán tras la muerte de su padre Ali Khamenei, sigue con vida. «No sé si siquiera está vivo. Hasta ahora, nadie ha podido demostrarlo», señaló Trump, calificando la situación como un rumor persistente que debilita la posición de Teherán.
Esta falta de certeza se alimenta de la ausencia total de apariciones públicas de Mojtaba desde su nombramiento el pasado jueves. A pesar de ser una figura central en la República Islámica, el nuevo líder no se mostró ni siquiera durante las celebraciones del Día de Al Quds, un evento de alta relevancia religiosa y política. Mientras el gobierno iraní asegura, a través de asesores, que se encuentra en un lugar seguro y con buena salud, la inteligencia estadounidense maneja una versión distinta.
Estado físico y recompensas
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, fue más allá al describir a Khamenei como un líder «herido y probablemente desfigurado» a causa de los bombardeos que impactaron su residencia. Según informes de CNN, el dirigente habría sufrido fracturas y laceraciones faciales graves. Ante este escenario, el Departamento de Estado de EE. UU. ha anunciado una recompensa de 10 millones de dólares por información que conduzca a su paradero exacto, vinculándolo directamente con la planificación de actos de terrorismo global y el control de la Guardia Revolucionaria.
Exigencias de Washington
Trump reiteró que no tiene prisa por negociar un acuerdo de paz, subrayando que cualquier diálogo futuro deberá incluir la renuncia definitiva a las ambiciones nucleares de Irán. Asimismo, el mandatario hizo un llamado a potencias como China, Japón y el Reino Unido para colaborar en la seguridad del Estrecho de Ormuz, un punto crítico para el suministro mundial de petróleo que actualmente se encuentra bajo la sombra de la inestabilidad en la cúpula del poder iraní.