El régimen de Irán advirtió que cerrará definitivamente el estrecho de Oromuz si Estados Unidos ataca sus centrales eléctricas, condicionando cualquier reapertura a la reconstrucción total de su infraestructura dañada.

Las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán elevaron el tono de su confrontación con los Estados Unidos este domingo. El mando operativo Khatam Al-Anbiya, brazo militar estratégico del país, advirtió que el estrecho de Ormuz será clausurado por completo si el presidente Donald Trump cumple su amenaza de bombardear las plantas de energía nacionales. Según el comunicado difundido por la televisión estatal, la vía marítima no volvería a operar hasta que las instalaciones afectadas sean totalmente reconstruidas.
Esta declaración surge como respuesta directa al ultimátum lanzado por Trump el pasado sábado. El mandatario estadounidense estableció un plazo de 48 horas, que vence este lunes 23 de marzo, para que Irán libere el tránsito de manera incondicional. La advertencia de la Casa Blanca fue clara: de no reabrirse el paso, Washington procederá a destruir múltiples centrales eléctricas iraníes, iniciando la ofensiva con la planta de mayor envergadura en el país.
Actualmente, el flujo comercial en esta zona estratégica ya se encuentra gravemente afectado. Datos de la firma de análisis Kpler indican que solo transita un volumen equivalente al cinco por ciento de los niveles previos al conflicto. Aunque Irán asegura que el estrecho permanece técnicamente abierto para la mayoría de los buques comerciales, ha impuesto restricciones severas para embarcaciones de países considerados enemigos, principalmente Estados Unidos y sus aliados cercanos.
Ali Mousavi, embajador iraní en Londres, manifestó que la diplomacia sigue siendo la prioridad de Teherán, pero subrayó que el cese de las agresiones es fundamental para cualquier negociación. Para las embarcaciones extranjeras no beligerantes, el régimen exige ahora una coordinación de seguridad obligatoria. Esta medida de control ha incrementado la vigilancia en la zona y ha otorgado a Irán un poder de negociación sin precedentes sobre el suministro energético global.
El impacto económico de esta crisis militar ha sido inmediato y profundo en los mercados financieros. Los precios internacionales del petróleo registraron picos superiores a los 119 dólares por barril, estabilizándose temporalmente cerca de los 108.65 dólares. Analistas advierten que un bloqueo total o la implementación de peajes forzosos obligarían a las potencias dependientes del crudo a negociar directamente con Teherán, alterando el equilibrio geopolítico de la región.
El mundo observa con atención el desenlace de este enfrentamiento, ya que el estrecho de Ormuz es el paso de una quinta parte del petróleo mundial. La posibilidad de una «interdependencia forzada» y una crisis energética de gran escala mantiene en vilo a la comunidad internacional. Las decisiones tomadas en las próximas horas podrían marcar el inicio de transformaciones duraderas en la correlación de fuerzas políticas y comerciales a nivel global.