El alza de fertilizantes superior al 50% encarece la producción agrícola en México, reduce la rentabilidad del campo y presiona el precio de alimentos como la tortilla.

El incremento en los precios de los fertilizantes a nivel internacional, que supera el 50 por ciento en el último año, ha comenzado a impactar de manera significativa al sector agrícola en México, elevando los costos de producción y reduciendo los márgenes de rentabilidad del agro.
De acuerdo con datos recientes, entre enero de 2025 y marzo de 2026 el precio de la urea pasó de 9 mil 550 a 14 mil 10 pesos por tonelada, lo que representa un aumento de 46.7 por ciento. En el mismo periodo, el fosfato diamónico (DAP) registró un incremento de 57.2 por ciento, al pasar de 13 mil 380 a 21 mil 40 pesos, mientras que el fosfato monoamónico (MAP) subió 53.6 por ciento, al ubicarse en 21 mil 500 pesos por tonelada.
El encarecimiento se ha intensificado en semanas recientes. Entre el 20 de febrero y el 27 de marzo, los precios aumentaron entre 25 y 28 por ciento, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, particularmente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que ha afectado las cadenas de suministro globales.
Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, explicó que este incremento responde principalmente al encarecimiento del gas natural, insumo fundamental para la producción de fertilizantes, así como a mayores costos logísticos y restricciones en la oferta mundial.
Entre los factores que han contribuido a esta situación destacan el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente un tercio del comercio global de fertilizantes, el aumento en los costos de transporte marítimo y la alteración de exportaciones provenientes de Medio Oriente.
A ello se suman restricciones a las exportaciones por parte de China y limitaciones logísticas en Rusia, países que figuran entre los principales proveedores del mercado mexicano. Esta dependencia se agrava considerando que más del 70 por ciento de los fertilizantes utilizados en el país son importados, lo que expone al sector a la volatilidad internacional.
En el primer bimestre de 2026, las importaciones de fertilizantes alcanzaron 561 mil toneladas, lo que representa un aumento de 34.1 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Entre los principales países proveedores destacan Rusia, Marruecos —especializado en fosfatos—, Omán, Qatar, Estados Unidos y Canadá.
El encarecimiento ha llevado a los productores a priorizar el uso de fertilizantes básicos, particularmente los nitrogenados, lo que podría afectar la calidad y rendimiento de los cultivos. Además, existe un riesgo creciente de que estos aumentos se trasladen al consumidor final mediante el encarecimiento de alimentos.
El programa gubernamental Fertilizantes para el Bienestar, dirigido a pequeños productores, enfrenta presiones tanto presupuestales como operativas ante este escenario. Aunque una parte de los fertilizantes se produce a nivel nacional, su costo también depende del precio del gas natural, el cual ha aumentado entre 20 y 30 por ciento.
Por su parte, la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas advirtió que el alza en los fertilizantes, sumada al incremento en el precio del diésel, está elevando los costos de producción de granos, frutas, verduras y productos pecuarios, lo que impactará directamente en el precio de los alimentos.
Álvaro López Ríos señaló que algunos productos ya muestran incrementos significativos, como el tomate verde, que pasó de 28 a 60 pesos por kilogramo; el jitomate, de 22 a 60 pesos, y el limón, de 30 a 50 pesos.
Asimismo, indicó que los precios de las proteínas animales han registrado aumentos importantes, contribuyendo a que la inflación general alcance una tasa anual de 4.61 por ciento en la primera quincena de marzo.
El dirigente advirtió que el impacto será más evidente durante el ciclo agrícola primavera-verano, que abarca de marzo a septiembre, cuando se reflejen los mayores costos en la producción. En particular, el cultivo de maíz enfrenta una situación crítica, con costos por hectárea que han pasado de 45 mil a 55 mil pesos en entidades como Sinaloa.
Finalmente, se prevé un incremento en las importaciones de maíz blanco a precios más elevados, debido a una posible disminución en la producción nacional, lo que podría derivar en un aumento en el precio de la tortilla, uno de los alimentos básicos en el país.