3I/ATLAS podría ser uno de los objetos más antiguos del universo

El cometa interestelar 3I/ATLAS podría tener hasta 12 mil millones de años, convirtiéndose en una cápsula del tiempo que revela información sobre el origen de la Vía Láctea.

3I/ATLAS podría ser el cometa más antiguo jamás detectado.

El objeto interestelar 3I/ATLAS ha captado la atención de la comunidad científica debido a su posible antigüedad extrema, que podría situarlo como uno de los cuerpos más antiguos jamás detectados en el universo. Se trata del tercer visitante interestelar identificado atravesando el Sistema Solar, lo que ya lo convierte en un objeto de alto valor para la investigación astronómica.

Estudios recientes sugieren que este cometa podría haberse formado hace aproximadamente 12 mil millones de años, es decir, en una etapa muy temprana de la historia del universo, poco después del Big Bang. De confirmarse esta estimación, 3I/ATLAS sería una auténtica cápsula del tiempo capaz de conservar información sobre las condiciones iniciales de la Vía Láctea.

Las primeras aproximaciones sobre su edad, basadas en su velocidad —cercana a los 58 kilómetros por segundo—, indicaban un rango de entre 3 mil y 10 mil millones de años. Sin embargo, análisis posteriores han afinado estos cálculos, situando su antigüedad en el extremo superior de ese rango.

Una investigación liderada por el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, con la colaboración del Centro de Coordinación de Objetos Cercanos a la Tierra de la Agencia Espacial Europea, reforzó esta hipótesis mediante el análisis de su composición química.

Para determinar su origen y edad, los científicos estudiaron los isótopos de carbono e hidrógeno presentes en el cometa, elementos que permiten reconstruir las condiciones del entorno en el que se formó. Este tipo de análisis es clave para entender la química del universo primitivo.

Gran parte de los datos fueron obtenidos gracias al Telescopio Espacial James Webb, desarrollado por la NASA, la ESA y la Agencia Espacial Canadiense. Las observaciones indican que 3I/ATLAS se originó en una región lejana de la galaxia, posiblemente en una fase temprana de formación galáctica.

Además, la misión JUICE de la Agencia Espacial Europea también contribuyó al seguimiento del cometa. Durante su trayecto hacia Júpiter, la nave recopiló información adicional tras el paso de 3I/ATLAS cerca del Sol en noviembre de 2025.

Los datos revelaron una intensa actividad, incluyendo la liberación de aproximadamente 2 mil kilogramos de vapor de agua por segundo, un comportamiento consistente con otros cometas, aunque con particularidades propias. Asimismo, se detectó una extensa nube de gas y polvo que supera los 5 millones de kilómetros de diámetro, compuesta principalmente por hidrógeno, oxígeno y carbono.

A pesar de su origen interestelar, el objeto presenta características similares a las de los cometas del Sistema Solar, lo que ha facilitado el estudio de su trayectoria y comportamiento. Sin embargo, su composición química muestra diferencias significativas.

Investigaciones recientes, apoyadas también por observaciones del Telescopio Espacial Hubble, han identificado altas concentraciones de metanol y otras moléculas orgánicas en proporciones superiores a las observadas en cometas locales. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que 3I/ATLAS proviene de un entorno químico distinto.

Los científicos consideran que este objeto puede aportar información clave sobre la formación de los primeros sistemas planetarios y la evolución de la galaxia. Su estudio no solo permite comprender mejor el pasado del universo, sino también mejorar las estrategias de observación y defensa planetaria ante objetos provenientes del espacio interestelar.

En conjunto, 3I/ATLAS representa una oportunidad única para analizar directamente materiales formados en los inicios del cosmos, consolidándose como uno de los descubrimientos más relevantes en la astronomía reciente.

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