Antes de perder comunicación con la Tierra, un astronauta de Artemis II envió un mensaje de fe y amor que marcó uno de los momentos más emotivos de la misión.

La misión Artemis II, impulsada por la NASA, continúa dejando hitos históricos tras convertirse en el primer vuelo tripulado que sobrevuela la Luna desde 1972. Sin embargo, uno de los momentos más significativos no fue técnico, sino humano: el mensaje de fe emitido por el astronauta Victor Glover justo antes de que la nave quedara incomunicada con la Tierra.
Durante el sexto día de la misión, la cápsula Orion spacecraft atravesó la cara oculta de la Luna, lo que provocó un apagón de comunicaciones de aproximadamente 40 minutos debido al fenómeno conocido como “bloqueo por línea de visión”, en el que el satélite impide la transmisión de señales de radio.

Minutos antes de este silencio, Glover compartió un mensaje centrado en el amor y la conexión humana: “Mientras continuamos desvelando los misterios del cosmos… quisiera recordarte uno de los misterios más grandes allá en la Tierra… y eso es el amor”. También citó enseñanzas religiosas al señalar: “Cristo dijo en respuesta al mandamiento más grande que es amar a Dios con todo tu ser y él también siendo un gran maestro dijo que el segundo es igual a este y es amar a tu prójimo como a ti mismo.
El astronauta concluyó su intervención con palabras dirigidas a la humanidad: «Y así, mientras nos preparamos para salir de la comunicación por radio, todavía sentiremos su amor desde la Tierra. Y para todos ustedes allá abajo en la Tierra y alrededor de la Tierra, los amamos desde la Luna”, generando un momento emotivo que contrastó con la tensión del inminente corte de comunicación.

Tras el sobrevuelo, la tripulación —integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— retomó contacto con la Tierra y emprendió su regreso. Durante el trayecto, incluso recibieron una llamada del presidente Donald Trump, quien felicitó a los astronautas por “hacer historia” y destacó su valentía.
Además del logro científico, la misión dejó una huella simbólica al reforzar el vínculo entre la exploración espacial y los valores humanos, recordando que incluso en los viajes más lejanos, la conexión con la Tierra sigue siendo esencial.