El Departamento de Justicia de EU acusó al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a nueve funcionarios mexicanos de delitos relacionados con narcotráfico, armas y conspiración para proteger al Cártel de Sinaloa y distribuir drogas hacia Estados Unidos.

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos presentó este miércoles cargos formales contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y nueve funcionarios mexicanos más, por delitos relacionados con narcotráfico y armas vinculados al Cártel de Sinaloa. El anuncio fue realizado por el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, quien informó que los cargos fueron presentados ante la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Nueva York.
«Es lo que nuestros ciudadanos en ambos lados de la frontera quieren y, como lo he señalado en reiteradas ocasiones, es lo que merecen», afirmó Johnson al dar a conocer la acusación, que involucra a funcionarios de alto rango, actuales o anteriores, tanto del gobierno estatal de Sinaloa como de sus fuerzas del orden.
La acusación señala que los implicados habrían formado parte de una conspiración corrupta y violenta con el Cártel de Sinaloa para importar a Estados Unidos grandes cantidades de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina. Además, se les responsabiliza de haber protegido a los líderes actuales de la organización criminal, identificados como Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán, hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, quien purga cadena perpetua en una prisión federal estadounidense.
Entre los cargos más graves destaca la probable participación de los acusados en actos de violencia y represalias, incluyendo el asesinato de enemigos del cártel, lo que eleva la gravedad de las imputaciones más allá del ámbito del narcotráfico. La acusación representa una escalada significativa en la presión que el gobierno de Donald Trump ha ejercido sobre funcionarios mexicanos con presuntos vínculos con el crimen organizado, en un contexto de creciente tensión bilateral en materia de seguridad.