Trump bromeó ante una multitud sobre la posibilidad de que EE.UU. «tomara el control» de Cuba tras concluir operaciones en Irán, mientras firmaba un decreto que amplía las sanciones estadounidenses contra el gobierno cubano.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó reacciones este viernes al bromear públicamente sobre la posibilidad de que su país «tomara el control» de Cuba, sugiriendo que cualquier acción podría producirse de camino de regreso tras las operaciones militares en Irán. Los comentarios fueron pronunciados ante una multitud que respondió con risas, en un tono que mezclaba el humor con declaraciones de política exterior de alto impacto.
Todo ocurrió cuando Trump señaló a un amigo suyo entre los asistentes al evento y comentó que ese conocido era originario de Cuba, país del que afirmó que Estados Unidos estaría «tomando el control casi de inmediato». Acto seguido, el mandatario trazó una suerte de secuencia: primero terminar el trabajo en Irán y luego, de regreso, pasar por el Caribe. «Me gusta terminar el trabajo», dijo, estableciendo a Irán como la prioridad inmediata.
La descripción que hizo Trump de un posible escenario frente a Cuba fue pintoresca. Habló de enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln, al que describió como el más grande del mundo, para que se detuviera a unas cien yardas de la costa cubana. Según su propio relato, ante esa presencia los líderes cubanos dirían: «muchas gracias, nos rendimos». Durante toda la secuencia, Trump sonreía ampliamente y el público presente acompañó sus palabras con risas.
Sin embargo, el contexto inmediato del acto no era precisamente festivo. Más temprano ese mismo viernes, Trump firmó un decreto que amplía las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Cuba y sus afiliados, una medida concreta de política exterior que contrasta con el tono jocoso de sus comentarios posteriores. La combinación de sanciones reales y declaraciones ambiguas sobre una posible acción militar ha generado incertidumbre sobre la verdadera intención detrás de las palabras del presidente estadounidense.
Los comentarios de Trump sobre Cuba se producen en un momento de alta tensión en el escenario internacional, con el conflicto en Irán como telón de fondo y una política exterior estadounidense que en los últimos meses ha combinado presión diplomática, sanciones económicas y una retórica que con frecuencia dificulta distinguir entre el humor y la advertencia real.