Xi Jinping advierte a Trump sobre riesgo de conflicto entre China y EU por el asunto de Taiwán

El presidente chino Xi Jinping advirtió a Donald Trump sobre el riesgo de un conflicto entre China y Estados Unidos si el asunto de Taiwán no se maneja correctamente, mientras Trump respondió con optimismo y elogios a su anfitrión durante la cumbre en el Gran Salón del Pueblo.

Xi Jinping advirtió a Trump sobre el riesgo de conflicto entre China y EU si Taiwán no se maneja correctamente, mientras el mandatario estadounidense respondió con optimismo y elogios en la cumbre celebrada en el Gran Salón del Pueblo de Pekín.

El presidente chino Xi Jinping recibió este jueves a su homólogo estadounidense Donald Trump en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, en una cumbre cargada de simbolismo y protocolo pero marcada por mensajes que evidenciaron cuán distantes siguen ambos mandatarios en los asuntos de mayor tensión entre las dos potencias.

Xi aprovechó la reunión para lanzar una advertencia directa: si el asunto de Taiwán se maneja adecuadamente, las relaciones entre Estados Unidos y China podrán mantener una estabilidad general, pero si no es así, los dos países corren el riesgo de enfrentarse a choques e incluso conflictos que pondrían en peligro toda la relación bilateral. El mensaje fue comunicado a puerta cerrada y posteriormente difundido por la agencia oficial de noticias Xinhua.

El contraste con el tono de Trump fue notable. El mandatario estadounidense optó por frases optimistas y elogios directos a su anfitrión. Calificó a Xi como un gran líder y aseguró que es un honor ser su amigo, antes de prometer que la relación entre China y Estados Unidos será mejor que nunca. En sus comentarios públicos iniciales, Trump no abordó los temas de fricción que dominan la agenda bilateral.

Xi fue más sobrio. Evocó el concepto de la trampa de Tucídides, un término de política exterior que describe el patrón histórico en el que el ascenso de una nueva potencia que amenaza a una establecida suele desembocar en conflicto armado. El mandatario chino ha utilizado ese concepto en mensajes a líderes estadounidenses desde al menos 2014, pero resulta significativo que lo invocara ante Trump en un momento en que el magnate llegaba a Pekín con declaraciones de optimismo. Xi insistió en que la cooperación beneficia a ambas partes mientras que la confrontación las perjudica a las dos, y llamó a construir un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias.

La visita se produce en un contexto geopolítico complejo. China es el mayor comprador de petróleo iraní, y la guerra que Estados Unidos e Israel han lanzado contra Teherán ha derivado en el cierre casi total del estrecho de Ormuz, dejando varados buques petroleros y de gas natural, elevando los precios de la energía y amenazando el crecimiento económico mundial. La cuestión iraní complica las conversaciones bilaterales en un momento en que Trump también enfrenta presión interna de cara a las elecciones de mitad de mandato en noviembre.

En materia comercial, ambos gobiernos trabajan en la posibilidad de extender la tregua arancelaria alcanzada el año pasado, y Washington busca avanzar hacia el establecimiento de una Junta de Comercio bilateral. Xi reconoció que los equipos económicos de ambos países lograron el día anterior resultados equilibrados y positivos, calificándolos como una buena noticia para los pueblos de ambas naciones y para el mundo. La Casa Blanca había anticipado que Trump no habría realizado el viaje sin la expectativa de asegurar resultados concretos, lo que abre la posibilidad de anuncios sobre compras chinas de soya, carne de res y aeronaves estadounidenses.

Taiwán sigue siendo el tema más delicado. La vocera del gabinete taiwanés aseguró que Estados Unidos le ha expresado su apoyo claro y firme durante la cumbre, aunque el gobierno de Trump aprobó un paquete de armas por 11 mil millones de dólares para la isla que aún no ha comenzado a surtirse. La isla es el principal fabricante de circuitos integrados del mundo y produce componentes esenciales para el desarrollo de la inteligencia artificial, lo que la convierte en un factor estratégico central en la relación entre las dos potencias.

Al cierre de la jornada, ambos líderes visitaron el Templo del Cielo, un complejo religioso del siglo XV que simboliza la relación entre el cielo y la tierra. La agenda continúa este viernes con un almuerzo conjunto que cerrará la visita de tres días de Trump a Pekín.

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