Trump cuestionó la renovación del T-MEC y afirmó que Estados Unidos “no necesita nada” de México y Canadá, aumentando la incertidumbre sobre la revisión formal prevista para 2026.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso en duda la continuidad del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) al afirmar que su país “no necesita nada” de sus socios comerciales y que, a su juicio, el acuerdo debería ofrecer mejores condiciones para la economía estadounidense.
Las declaraciones fueron realizadas este 10 de junio en el Despacho Oval, durante la firma de una ley de financiamiento para los servicios migratorios estadounidenses. Al ser cuestionado sobre el futuro del T-MEC, Trump respondió que no podía garantizar su renovación y aseguró que Estados Unidos “no necesita los automóviles, la madera ni la energía” provenientes de Canadá y México.
“No sé si voy a renovarlo porque, para ser sincero, a Estados Unidos le va mucho mejor”, dijo el mandatario republicano. Añadió que, en lugar de déficits comerciales, Estados Unidos debería mantener superávits con sus aliados.
El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020 como sustituto del antiguo TLCAN. El acuerdo establece una revisión conjunta seis años después de su entrada en vigor, es decir, en 2026.
Si los tres países acuerdan renovarlo antes del 1 de julio de 2026, el tratado se extendería automáticamente por otros 16 años. De lo contrario, comenzaría un proceso de revisiones anuales durante una década antes de una eventual expiración.
Trump defendió nuevamente la renegociación que impulsó durante su primer mandato y afirmó que aceptó el T-MEC porque el TLCAN “era el peor acuerdo comercial jamás firmado”, además de criticar que el acuerdo anterior no incluía un mecanismo claro para terminarlo.
La Casa Blanca ya inició conversaciones formales con México sobre la revisión del tratado, mientras que con Canadá aún no se ha anunciado un proceso equivalente, aunque el ministro canadiense de Comercio, Dominic LeBlanc, informó recientemente que sostuvo una reunión “positiva” con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
Qué está en juego en la revisión del T-MEC
- La extensión automática por 16 años si hay acuerdo antes de julio de 2026.
- La continuidad de cadenas de suministro integradas en Norteamérica, especialmente automotriz, manufactura y agroindustria.
- La certidumbre para inversiones de largo plazo en México, Estados Unidos y Canadá.
- Posibles cambios en reglas de origen automotrices, acceso al mercado lácteo canadiense y otros sectores sensibles.
- El riesgo de revisiones anuales durante hasta una década si no hay consenso sobre la renovación.
Washington ha dado señales de que no busca una simple extensión automática, sino modificaciones importantes, especialmente en sectores como el automotriz y el acceso al mercado lácteo canadiense.
Frente a esta postura, México y Canadá han defendido la continuidad del acuerdo, argumentando que la integración regional ha fortalecido cadenas de suministro, atraído inversiones y generado estabilidad para industrias estratégicas en los tres países.
Analistas consideran que las declaraciones de Trump forman parte de una estrategia de presión negociadora antes de la revisión formal de 2026. No obstante, advierten que la incertidumbre sobre el futuro del T-MEC puede influir en decisiones de inversión, relocalización de plantas y planificación de cadenas productivas en América del Norte.
Hasta el momento, ninguno de los tres gobiernos ha anunciado una posición definitiva sobre la renovación automática del tratado. Las negociaciones formales previstas para 2026 se perfilan como uno de los principales temas económicos y diplomáticos de la región en los próximos meses.
