Sheinbaum propuso discutir posibles restricciones al uso de celulares en menores, al advertir efectos en la salud mental, el sueño y la convivencia social.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, señaló que es necesario abrir una discusión nacional sobre el uso de celulares y dispositivos electrónicos por parte de niñas, niños y adolescentes, debido a las posibles consecuencias que el tiempo excesivo frente a las pantallas puede tener en la salud física, emocional y social de los menores.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que su administración analiza información y estudios relacionados con los efectos del uso prolongado de pantallas, especialmente entre jóvenes. Indicó que diversas investigaciones han vinculado el aumento de problemas como la ansiedad, dificultades para socializar y alteraciones en el descanso con una dependencia creciente a teléfonos móviles, tabletas y redes sociales.
Sheinbaum destacó que el tema debe abordarse de manera amplia y con la participación de la sociedad, ya que se trata de una situación que afecta a millones de familias. Consideró importante reflexionar sobre los hábitos tecnológicos de las nuevas generaciones y buscar mecanismos que permitan un equilibrio entre el uso de herramientas digitales y las actividades de convivencia presencial.
Como parte de esta reflexión, la presidenta recordó algunos juegos tradicionales que formaron parte de la infancia de generaciones anteriores, como la matatena, las canicas, el resorte, el avión, la cuerda, los juegos de memoria y el aro. Señaló que este tipo de actividades fomentan la interacción directa entre los niños, fortalecen la convivencia y promueven formas de entretenimiento alejadas de las pantallas.
La mandataria comentó que recuperar estas dinámicas podría contribuir a mejorar la socialización en escuelas y espacios comunitarios, además de ofrecer alternativas recreativas que favorezcan el desarrollo integral de los menores.
El debate sobre los celulares en el ámbito educativo ya ha comenzado en algunas regiones del país. Recientemente, el Congreso de la Ciudad de México aprobó modificaciones a la legislación educativa para promover un uso responsable de teléfonos móviles y dispositivos electrónicos dentro de los centros escolares.
Las reformas contemplan principalmente a estudiantes de educación básica, es decir, de primaria y secundaria. Con estas medidas, los alumnos no podrán utilizar sus teléfonos durante las clases, salvo en situaciones específicas justificadas por motivos académicos o de otra índole autorizada.
Los legisladores que respaldaron la iniciativa argumentaron que el uso excesivo de dispositivos móviles y redes sociales puede afectar la concentración, disminuir el rendimiento académico y generar problemas en la convivencia escolar. También señalaron que la constante exposición a contenidos digitales puede influir negativamente en la capacidad de atención de los estudiantes.
Sheinbaum subrayó que este es un tema que requiere una discusión social profunda. Recordó que en diversos países ya se considera el uso compulsivo de dispositivos electrónicos y redes sociales como un fenómeno cercano a una adicción, especialmente entre menores de edad.
Asimismo, afirmó que una parte importante de madres y padres de familia coincide en la necesidad de establecer límites al uso de los celulares dentro de las escuelas, particularmente en los niveles educativos básicos.
El debate no es exclusivo de México. En distintos países se han impulsado iniciativas para restringir o regular el acceso de menores de edad a redes sociales y plataformas digitales. Entre las naciones que han avanzado en este tipo de medidas destacan Australia, Indonesia, Malasia y Reino Unido.
Las restricciones contemplan limitaciones para que menores de 16 años accedan a plataformas digitales ampliamente utilizadas, entre ellas TikTok, Instagram, Facebook, YouTube, Reddit, X, Snapchat y otras aplicaciones de gran alcance internacional.
De igual forma, gobiernos de países como España, Noruega, Nueva Zelanda, Francia, Dinamarca, Grecia e Irlanda han manifestado interés en implementar medidas similares para reducir los riesgos asociados al uso excesivo de redes sociales entre menores.
En este contexto, la presidenta consideró que México debe analizar cuidadosamente las experiencias internacionales y valorar cuáles podrían ser las acciones más adecuadas para proteger el bienestar de niñas, niños y adolescentes sin dejar de aprovechar los beneficios que ofrecen las nuevas tecnologías.