El VAR y el sensor del balón oficial confirmaron un toque previo de un jugador croata, lo que derivó en la anulación del gol del empate y la clasificación de Portugal.

Portugal consiguió su clasificación a los Octavos de Final de la Copa del Mundo tras imponerse a Croacia en un partido que se definió en los últimos minutos y cuya acción más polémica fue la anulación del gol que habría significado el empate para el conjunto croata.
El equipo portugués avanzó a la siguiente ronda del torneo y ahora enfrentará a España, luego de que el cuerpo arbitral invalidara la última anotación del encuentro con apoyo del VAR y de la tecnología incorporada en el balón oficial.
La jugada ocurrió cuando Croacia logró enviar el balón al fondo de la portería en los instantes finales del compromiso, lo que parecía representar el 2-2 y la posibilidad de disputar tiempos extra. Sin embargo, el árbitro decidió revisar la acción antes de validar el tanto.
Durante la revisión, el VAR determinó que existía una posición de fuera de juego, aunque en las repeticiones de televisión no era evidente el contacto previo de un futbolista croata que modificó el desarrollo de la jugada.
La decisión se centró en establecer si el balón había sido tocado por un compañero de Mario Pašalić antes de llegar a él. Si no hubiera existido ese contacto, la interpretación reglamentaria sobre su posición habría sido distinta.
No obstante, el sistema tecnológico utilizado en la Copa del Mundo detectó que Igor Matanović sí realizó un toque previo sobre el balón. Con esa información, los oficiales del VAR concluyeron que el pase provenía de un compañero, por lo que Pašalić se encontraba en posición adelantada al momento de recibirlo.
Tras analizar los datos disponibles, el árbitro noruego Espen Eskas anuló la anotación por fuera de juego y confirmó la victoria de Portugal, resultado que aseguró su pase a los Octavos de Final.
Uno de los elementos determinantes para resolver la jugada fue la tecnología integrada en el balón oficial Trionda, desarrollado por Adidas para la competencia.
El balón incorpora un sensor equipado con una Unidad de Medición Inercial (IMU), capaz de registrar información aproximadamente 500 veces por segundo. Gracias a este sistema, es posible identificar con gran precisión el instante exacto en que cualquier jugador hace contacto con el balón.
La información captada por el sensor se transmite en tiempo real a la sala del VAR, donde se combina con el seguimiento de los futbolistas realizado mediante las cámaras instaladas en el estadio.
Cuando el sistema detecta un contacto, genera un registro gráfico similar a un electrocardiograma, herramienta que permite a los árbitros confirmar toques que, en ocasiones, no son claramente visibles en las imágenes de televisión.
En la acción entre Croacia y Portugal, aunque las repeticiones no mostraban con claridad el contacto de Matanović, el sensor del balón confirmó que éste existió. Con base en esos datos y en el análisis del VAR, el árbitro invalidó el gol, una decisión que aseguró la clasificación de Portugal a la siguiente fase del Mundial, donde enfrentará a España.
