Estados Unidos impuso un arancel del 10% a México como parte de una nueva política comercial dirigida a países que, según Washington, no combaten eficazmente las importaciones vinculadas al trabajo forzoso.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) anunció una nueva ronda de aranceles contra 60 economías, entre ellas México, como resultado de una investigación realizada bajo la Sección 301. De acuerdo con la autoridad estadounidense, la medida responde a la falta de acciones suficientes para prohibir o hacer cumplir la restricción a las importaciones de productos elaborados mediante trabajo forzoso.
En el caso de México, la tasa fijada será del 10%, misma que aplicará a un grupo de países que, según la USTR, cuentan con algún tipo de prohibición sobre mercancías producidas con trabajo forzoso, han asumido compromisos para fortalecer su cumplimiento mediante acuerdos comerciales recíprocos o disponen de mecanismos parciales para impedir el ingreso de este tipo de bienes.
La decisión es el resultado de un proceso iniciado el 12 de marzo de 2026 por instrucción del presidente Donald Trump. Durante ese periodo se llevaron a cabo 60 investigaciones, dos rondas de audiencias públicas, consultas con más de 45 gobiernos y el análisis de más de 2 mil 100 comentarios enviados por ciudadanos y organizaciones.
Además de México, el grupo de economías que enfrentarán un arancel del 10% está integrado por Argentina, Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido.
La resolución también establece distintos niveles de sanciones comerciales. Algunos productos procedentes de la Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza estarán sujetos a aranceles del 10% o del 12.5%, descontando la tasa de Nación Más Favorecida, siempre que no estén exentos por otras disposiciones comerciales. Para el resto de las economías investigadas, la tarifa general será del 12.5%.
La USTR señaló que estas medidas derivan de la conclusión emitida el pasado 2 de junio, en la que determinó que las políticas y prácticas de las 60 economías analizadas resultaban irrazonables y constituían obstáculos o restricciones para el comercio de Estados Unidos.
En el comunicado oficial, el embajador y representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que el presidente Donald Trump considera que décadas de llamados internacionales no han logrado eliminar el trabajo forzoso de las cadenas globales de suministro.
«El presidente Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales», expresó Greer.
Asimismo, sostuvo que Estados Unidos mantiene desde hace casi un siglo una prohibición para importar productos elaborados mediante trabajo forzoso y aseguró que dicha restricción se aplica de manera estricta. En ese sentido, añadió que es momento de que los socios comerciales de Washington adopten medidas similares y las hagan cumplir de forma efectiva.
