El cohete de SpaceX impactó la Luna tras permanecer un año fuera de trayectoria; astrónomos detectaron la nube de escombros y alertan sobre la creciente basura espacial.

La etapa superior de un cohete de SpaceX impactó la superficie de la Luna este miércoles, tal como habían previsto especialistas en seguimiento espacial, luego de permanecer durante más de un año fuera de su trayectoria tras completar una misión de transporte de módulos lunares privados.
Aunque el impacto no pudo observarse directamente desde la Tierra, debido a que ocurrió a una velocidad aproximada de 8 mil 700 kilómetros por hora, un telescopio ubicado en Chile detectó la nube de escombros generada por la colisión, lo que permitió a los astrónomos confirmar que el objeto alcanzó la superficie lunar.
El incidente reavivó la preocupación de la comunidad científica por el incremento de la basura espacial en la Luna, un fenómeno que podría intensificarse conforme aumenten las misiones impulsadas por Estados Unidos, China y empresas privadas para explorar el satélite natural.
De acuerdo con los especialistas, no es la primera vez que ocurre un hecho de este tipo. En 2022, un cohete chino también impactó accidentalmente la Luna tras concluir una misión, mientras que se considera probable que otros restos de lanzamientos espaciales hayan chocado con la superficie lunar durante décadas sin ser detectados.
Julianna Scheiman, representante de SpaceX, explicó que la empresa trabaja en coordinación con la NASA para prevenir este tipo de situaciones en futuras misiones. Aclaró que el impacto no fue intencional y señaló que una combinación entre la actividad solar y los efectos gravitacionales alteró la trayectoria de la etapa superior del cohete hasta colocarla en rumbo de colisión.
Carl Schmidt, investigador de la Universidad de Boston, aseguró que las observaciones realizadas por su equipo ofrecen evidencia sólida del impacto. Indicó que el Very Large Telescope, del Observatorio Europeo Austral en Chile, registró una corriente de sodio y litio que permaneció visible durante varios minutos después del choque.
«No tenemos imágenes del impacto», explicó Schmidt, aunque subrayó que los datos obtenidos mediante telescopios respaldan la conclusión de que la colisión ocurrió.
Por su parte, el astrofísico retirado Jonathan McDowell afirmó que las últimas observaciones realizadas antes del impacto mostraban claramente que la etapa superior del cohete, de aproximadamente cuatro toneladas, se dirigía directamente hacia una región cercana al cráter Einstein, ubicada en el límite entre la cara visible y la cara oculta de la Luna.
McDowell aseguró que no tiene dudas de que el cohete quedó completamente destruido tras el impacto, dispersando fragmentos sobre la superficie lunar.
Astrónomos aficionados también intentaron observar el fenómeno desde distintos puntos del mundo; sin embargo, reconocieron que las posibilidades de captar el momento del choque eran mínimas debido a la ubicación del sitio de impacto y a las condiciones de observación.
El científico holandés Marco Langbroek informó que dirigió su telescopio hacia la Luna durante el momento previsto del impacto, aunque no logró detectar evidencia visual. No obstante, coincidió en que el choque ocurrió conforme a los cálculos realizados por la comunidad científica.
Ahora, la confirmación visual dependerá del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA, que deberá sobrevolar la zona para obtener imágenes del nuevo cráter. La agencia espacial estima que esas fotografías podrían obtenerse la próxima semana.
La etapa superior del cohete Falcon fue lanzada desde Cabo Cañaveral el 15 de enero de 2025, durante una misión que transportó dos módulos lunares privados: Blue Ghost, de Firefly Aerospace, y Resilience, de ispace. Tras colocar ambas naves en ruta hacia la Luna, el cohete quedó a la deriva en el espacio.
Mientras Blue Ghost logró convertirse en la primera nave privada en realizar un alunizaje exitoso, Resilience terminó estrellándose durante su intento de aterrizaje.
El incidente ocurre en un momento en que la exploración lunar cobra nuevo impulso. La NASA prevé enviar numerosas misiones robóticas para preparar futuras expediciones tripuladas mediante el programa Artemis, mientras que SpaceX y Blue Origin desarrollan módulos de alunizaje destinados a transportar astronautas hacia la superficie lunar.
Especialistas advirtieron que, conforme aumente el tráfico espacial alrededor de la Luna, será necesario establecer mayores controles para evitar que impactos como este generen riesgos para futuras operaciones científicas y de exploración.
