Más de 9 mil huevos de tortuga murieron tras ser abandonados en costales dentro de un santuario de Oaxaca; autoridades lograron rescatar únicamente 82 ejemplares.

Más de 9 mil huevos de tortuga marina murieron después de ser encontrados dentro de costales abandonados y ocultos entre la vegetación del Santuario Playa Morro Ayuta, en Oaxaca, de acuerdo con información de las autoridades ambientales.
El hallazgo ocurrió durante las acciones de vigilancia realizadas en esta zona de conservación, donde fueron localizados varios costales que contenían miles de huevos de tortuga. La manipulación y las condiciones en las que permanecieron los ejemplares provocaron que la mayoría no sobreviviera.
De acuerdo con las autoridades, en los costales había alrededor de 9 mil 500 huevos, de los cuales únicamente 82 lograron mantenerse con vida. Los ejemplares sobrevivientes corresponden a tortuga laúd, considerada la especie de tortuga marina más grande del mundo y una de las que enfrenta mayores amenazas para su conservación.
Los 82 huevos fueron recolectados por personal encargado de las labores de protección y trasladados a un sitio seguro para continuar con su proceso de incubación. El objetivo es favorecer su desarrollo, lograr la eclosión y posteriormente liberar a las crías en condiciones adecuadas.
El Santuario Playa Morro Ayuta se encuentra entre los municipios de San Pedro Huamelula y Santiago Astata, una región de importancia para la reproducción de tortugas marinas.
Durante los operativos de vigilancia realizados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), las autoridades registraron la llegada de 31 mil 370 ejemplares de tortuga marina golfina para desovar en esta temporada de anidación.
El caso pone nuevamente de manifiesto la importancia de evitar la manipulación de huevos y ejemplares de tortugas marinas, debido a que estas acciones pueden afectar directamente los procesos naturales de reproducción y conservación de las especies.
Las autoridades mantienen labores de vigilancia en el santuario para proteger las zonas de anidación y prevenir actividades que puedan poner en riesgo a las tortugas marinas durante la temporada reproductiva.
