México prepara un nuevo satélite geoestacionario para 2030, con capacidad superior a 250 Gbps, para reforzar comunicaciones, seguridad nacional y conectividad en zonas remotas.

México prepara la contratación de un nuevo satélite geoestacionario de telecomunicaciones que sería lanzado en el primer trimestre de 2030, con una capacidad superior a 250 gigabits por segundo (Gbps), como parte de la estrategia federal para renovar la infraestructura satelital del país.
El proyecto fue presentado durante la conferencia matutina por José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, quien explicó que la contratación del nuevo sistema está contemplada para finales de 2026.
La nueva infraestructura tendrá como uno de sus objetivos sustituir la capacidad que actualmente proporciona el satélite Bicentenario, utilizado por dependencias del Estado para servicios de comunicación, incluyendo funciones relacionadas con seguridad nacional. El Programa Espacial Mexicano 2026-2030 contempla precisamente la sustitución del Bicentenario por un satélite de alta capacidad.
Jorge Luis Pérez Hernández, coordinador nacional de Infraestructura Digital, explicó que la vida útil del satélite actualmente utilizado se encuentra próxima a concluir, por lo que las autoridades deben anticipar el proceso de renovación y realizar la transición hacia una plataforma con mayores capacidades.
“El tiempo de vida útil de este satélite va a caducar en los próximos seis años. Entonces, hay que prepararnos y también hay que hacer el brinco tecnológico”, señaló Pérez Hernández durante la conferencia.
El funcionario detalló que la capacidad actual se ubica en alrededor de seis Gbps, mientras que el nuevo sistema superará los 250 Gbps, lo que representaría un incremento considerable en el volumen de información que podrá ser transmitido mediante infraestructura satelital.
“Vamos a pasar a más de 250 gigabits por segundo. Este es un brinco muy grande que va a permitir no solamente a las instancias de seguridad nacional transmitir voz y datos, sino imágenes, videos y otro tipo de información que hoy en día ya se utiliza”, explicó.
El nuevo satélite será geoestacionario, es decir, permanecerá en una posición orbital que le permite mantener cobertura constante sobre determinadas regiones de la Tierra. El Gobierno federal contempla utilizar esta infraestructura tanto para servicios estratégicos como para ampliar la conectividad en comunidades que enfrentan dificultades para acceder a redes terrestres.
De acuerdo con el Programa Espacial Mexicano, la sustitución del satélite forma parte de una estrategia que busca fortalecer la infraestructura espacial, mantener servicios críticos del Estado y ampliar el acceso a Internet y telefonía en comunidades rurales y zonas de difícil acceso.
La nueva plataforma no estaría destinada exclusivamente a las instituciones de seguridad nacional. Uno de los objetivos planteados por las autoridades es utilizar su capacidad para proporcionar Internet satelital en localidades donde resulta complicado desplegar fibra óptica o donde la infraestructura terrestre se encuentra demasiado alejada.
“También es para dar conectividad en zonas lejanas del país, ya poder proveer Internet satelital en ciertas comunidades donde llevar fibra es muy complicado o está muy lejana de la infraestructura actual”, explicó Pérez Hernández.
Esta estrategia se encuentra vinculada con los programas federales de conectividad. La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones contempla para 2029 el lanzamiento de un satélite geoestacionario y plantea utilizar infraestructura satelital para ampliar la cobertura en localidades remotas.
Peña Merino también informó que el Gobierno federal trabaja con CFE Telecomunicaciones para ampliar la conexión a Internet en escuelas y centros de salud. Según los datos presentados durante la conferencia, más de 10 mil telesecundarias y telebachilleratos ya cuentan con conexión, mientras que el programa también ha alcanzado a más de cinco mil clínicas y centros de salud del IMSS-Bienestar.
El funcionario agregó que casi 37 mil localidades cuentan con cobertura móvil mediante CFE Telecomunicaciones. En los sitios donde no existe servicio de otras compañías, la red pública representa una alternativa de conexión para las comunidades.
La planeación del nuevo satélite forma parte de un programa espacial más amplio. El Programa Espacial Mexicano 2026-2030 contempla, además del sistema de telecomunicaciones, el desarrollo de una constelación de satélites pequeños para observación de la Tierra y la creación de capacidades nacionales para procesar las imágenes obtenidas.
En este segundo componente se prevé el desarrollo de cuatro satélites de observación terrestre en órbita baja, destinados a obtener información geoespacial que pueda utilizarse en diferentes aplicaciones.
Pérez Hernández informó que al menos ocho cargas útiles destinadas a esos satélites serán fabricadas en México. Estos componentes contienen los instrumentos necesarios para que un satélite pueda realizar tareas específicas, como obtener imágenes o recopilar determinados tipos de información.
De las ocho cargas útiles previstas, tres ya se encuentran en etapas de prueba. Una fue enviada al espacio mediante una colaboración con la Agencia Espacial de Japón, mientras que otras dos serán lanzadas hacia la estratósfera con apoyo de instituciones de la India.
“Su diseño y su fabricación son por investigadores, ingenieros y estudiantes mexicanos”, afirmó el funcionario.
La estrategia federal también contempla transferencia tecnológica y participación de especialistas nacionales. El objetivo planteado por las autoridades es desarrollar capacidades propias en materia espacial, además de adquirir infraestructura para atender necesidades de comunicación, seguridad, conectividad y observación territorial.
El Programa Espacial Mexicano establece como una de sus metas fortalecer la infraestructura espacial y la innovación tecnológica, así como impulsar la inclusión digital y la seguridad nacional. El documento oficial contempla específicamente la puesta en órbita de un satélite de telecomunicaciones de banda ancha y el desarrollo de un sistema de observación de la Tierra.
Actualmente, el sistema satelital gubernamental MEXSAT está integrado por los satélites Bicentenario y Morelos 3, utilizados para servicios de comunicaciones y cobertura social y de seguridad. El sistema es operado mediante centros de control ubicados en Iztapalapa, Ciudad de México, y Hermosillo, Sonora.
Con el nuevo proyecto, México busca sustituir infraestructura que se acerca al final de su vida útil y, al mismo tiempo, incrementar de manera significativa la capacidad disponible para transmisión de información.
La contratación está prevista para finales de 2026, mientras que el lanzamiento se contempla para el primer trimestre de 2030, de acuerdo con la información presentada por las autoridades.
