Andy López Beltrán, bajo análisis de agencias de Estados Unidos por presuntos vínculos con huachicol fiscal

Agencias de Estados Unidos estarían analizando posibles acusaciones contra Andy López Beltrán, aunque fuentes citadas por NYT señalan que no existe una investigación formal.

Andy López Beltrán estaría bajo análisis de dos agencias de Estados Unidos por posibles vínculos con crimen organizado y contrabando de combustible, según NYT.

Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, estaría siendo analizado por al menos dos agencias de Estados Unidos debido a posibles señalamientos relacionados con presuntos vínculos con el crimen organizado y el contrabando de combustible, de acuerdo con un reporte de The New York Times publicado este martes.

El diario estadounidense citó a cinco personas con conocimiento directo del asunto, quienes hablaron bajo condición de anonimato. Según esas fuentes, hasta el momento no se han iniciado investigaciones formales contra López Beltrán, por lo que los señalamientos difundidos corresponden a una etapa de análisis y no a una acusación judicial.

El reporte también señala que López Beltrán habría intentado establecer contacto durante este año con funcionarios estadounidenses mediante intermediarios. Tres personas citadas por el diario indicaron que esos acercamientos no se tradujeron en conversaciones formales.

La información surge en medio de las investigaciones que autoridades mexicanas mantienen sobre redes dedicadas al contrabando de combustible, conocido como huachicol fiscal. La Fiscalía General de la República (FGR) ha informado públicamente sobre diversas acciones contra estructuras dedicadas a este delito y ha señalado que las indagatorias continúan.

El caso también ha sido relacionado en reportes periodísticos con personas cercanas a López Beltrán, entre ellas el empresario Jorge Amílcar Olán. Asimismo, su nombre ha aparecido mencionado en información relacionada con la investigación de la FGR sobre los hermanos Farías Laguna, aunque la existencia de menciones o señalamientos no equivale por sí misma a una imputación penal.

En agosto pasado, López Beltrán informó públicamente que Estados Unidos le había cancelado su visa. En una carta dirigida al presidente Donald Trump, atribuyó la decisión al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau, y sostuvo que se trataba de una medida de carácter político.

La Embajada de Estados Unidos en México posteriormente señaló que ese país puede cancelar visas cuando existan razones para hacerlo, sin importar quién sea el titular o sus opiniones políticas, aunque no dio a conocer públicamente las razones específicas relacionadas con López Beltrán.

Tras la cancelación de la visa, el caso generó reacciones en México. López Beltrán rechazó públicamente cualquier señalamiento de conducta ilícita y cuestionó la decisión estadounidense. Por su parte, integrantes del Gobierno mexicano también se pronunciaron sobre el tema y señalaron que no existía una investigación formal en México contra el hijo del expresidente relacionada con el contrabando de combustible.

La FGR, por su parte, ha comunicado avances en investigaciones relacionadas con redes de contrabando de hidrocarburos. En agosto, la dependencia informó sobre el aseguramiento de documentación, contratos y otros elementos que, según la propia Fiscalía, permitirían ampliar las líneas de investigación contra una red dedicada al llamado huachicol fiscal.

El reporte de The New York Times coloca ahora el caso de López Beltrán en el contexto de las acciones de agencias estadounidenses relacionadas con posibles redes de corrupción, crimen organizado y contrabando de combustible. Sin embargo, las fuentes citadas por el diario establecen una diferencia importante entre el análisis de posibles acusaciones y la apertura de una investigación formal.

Hasta el momento, por tanto, no existe una acusación formal de autoridades estadounidenses contra López Beltrán derivada de la información reportada. El señalamiento publicado se refiere a que dos agencias estarían evaluando posibles acusaciones y recopilando información relacionada con el caso.

La situación ocurre además mientras México y Estados Unidos mantienen una agenda bilateral marcada por temas de seguridad, combate al narcotráfico y contrabando de hidrocarburos, asuntos que han generado distintos intercambios entre autoridades de ambos países durante los últimos meses.

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