Una profunda crisis institucional sacude a Polonia tras la suspensión del titular de la Corte Constitucional, hecho que desató protestas de simpatizantes opositores y acusaciones de golpe de Estado.

Varsovia vivió una noche de alta tensión luego de que elementos de la Policía desplegaran un operativo alrededor de la sede de la Corte Constitucional. La movilización ocurrió tras darse a conocer la suspensión de funciones del presidente del tribunal, Bogdan Swieczkowski, en el marco de la confrontación entre la oposición nacionalista y la actual administración centrista.
Efectivos antidisturbios resguardaron las instalaciones para contener a manifestantes del partido Ley y Justicia, quienes respaldan a los jueces frente a las medidas impulsadas por el gobierno. Los simpatizantes opositores se concentraron en las inmediaciones del recinto para expresar su inconformidad ante las decisiones del poder ejecutivo encabezado por Donald Tusk.
La jueza Anna Korwin-Piotrowska comunicó formalmente la separación del titular del tribunal, mientras que el ministro de Justicia y fiscal general confirmó la solicitud para retirar la inmunidad de Swieczkowski y de su adjunto. Por su parte, el mandatario Tusk reiteró mediante redes sociales que su administración tiene la responsabilidad de restablecer el orden legal.
A través de canales oficiales, la Corte Constitucional rechazó la medida y calificó lo ocurrido como un golpe de Estado, asegurando que Swieczkowski permanece al frente del organismo debido a que la jueza designada interinamente no ha rendido protesta ante la presidencia de la república.
