La reciente victoria demócrata en el Congreso estadounidense despierta optimismo en México sobre el futuro del T-MEC, aunque expertos advierten la necesidad de una estrategia firme frente a las medidas proteccionistas.

El reciente proceso electoral en Estados Unidos, donde el Partido Demócrata recuperó el control de la Cámara de Representantes y del Senado, ha generado diversas reacciones y expectativas en el sector político y empresarial mexicano en torno a la relación comercial bilateral.
Especialistas en comercio internacional señalan que, si bien este cambio en la correlación de fuerzas legislativas y en varios gobiernos estatales representa un escenario favorable, México debe evitar posturas reactivas y diseñar una estrategia sólida para aprovechar las oportunidades.
Organizaciones empresariales como el Consejo Coordinador Empresarial destacan que la nueva composición política podría facilitar el diálogo sobre la agenda comercial y la revisión de acuerdos, impulsando la eliminación de aranceles para productos que cumplen con el T-MEC.
Para México sería clave lograr un acuerdo que extienda el libre comercio con Estados Unidos por 16 años más. Sin embargo, nadie espera que ese acuerdo elimine los aranceles de 25% a los vehículos importados desde México ni el de 50% al acero y al aluminio, aunque sí se espera que puedan bajar de forma importante. Extender el tratado también aclararía el futuro de la relación entre ambos países y ayudaría a atraer inversión, parte de la cual está detenida porque el gobierno de Trump no ha asegurado que el acuerdo continúe. Con ello podrían avanzar más rápido las obras de infraestructura y crecer la actividad en sectores que van desde las manufacturas hasta la minería. Incluso, la economía mexicana podría crecer más que el promedio de 0.9% de los últimos siete años.
Aun así, en México nadie cree que los resultados del 3 de noviembre, aunque hayan sido un rechazo a varias políticas de Trump, vayan a facilitar un acuerdo pronto. Luis Carlos Ugalde, fundador de la consultora Integralia, escribió en Reforma que sería un error pensar que un Congreso demócrata devolverá la estabilidad a la relación bilateral. Explicó que las prioridades de Washington, como depender menos de China, vigilar de dónde vienen las mercancías, controlar la migración y combatir el narcotráfico, tienen raíces más profundas que Trump, aunque los partidos no coincidan en cómo lograrlas.
En esa línea, Aribel Contreras, titular del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, dijo que el cambio en ambas cámaras es un giro importante en la política estadounidense, pero que se notará poco en lo comercial y económico, y no de inmediato en el T-MEC. Consideró que usar los aranceles como moneda de cambio para negociar temas políticos llegó para quedarse, y advirtió que si México solo reacciona y no tiene una estrategia, llegará con las manos vacías.
La académica recordó que México suele llegar tarde a las decisiones diplomáticas. Por ejemplo, tras la salida de Joe Biden, tardó meses en cambiar al titular de su embajada en Estados Unidos. Señaló que el país ha perdido contacto con gobiernos locales y estatales, líderes sindicales y empresarios, y que tiene muchos aliados a los que ha dejado de atender. Por eso, pidió al gobierno y a los representantes empresariales que se adelanten a distintos escenarios, mantengan estrategias para cada cambio y identifiquen qué industrias y regiones son las más afectadas para trabajar con ellas en intereses comunes.
Por su parte, Jorge Schiavon, del Departamento de Estudios Internacionales de la Ibero, destacó que los cuatro estados que colindan con México tienen ahora gobiernos demócratas, y que esta situación debe aprovecharse para avanzar no solo en comercio, sino también en migración y seguridad. Propuso fortalecer la relación con los aliados estratégicos dentro de Estados Unidos que se benefician del vínculo entre ambos países, y trabajar con actores políticos, económicos y laborales para que del lado estadounidense se defienda la negociación de acuerdos como el T-MEC.
En pocas palabras
El triunfo demócrata en Estados Unidos despierta esperanza en México por el futuro del T-MEC, pero los especialistas piden calma. Si bien, los aranceles no desaparecerían pronto, podrían bajar si el tratado se renueva. Para aprovechar este nuevo escenario, el país necesita una estrategia clara, mejores contactos con gobiernos estatales, sindicatos y empresarios estadounidenses, y rapidez en sus decisiones diplomáticas. De lo contrario, el cambio político en Washington podría no traducirse en beneficios reales.
